lunes, 20 de octubre de 2014

muere sin dudas muere, celebremos su muerte...

NUNCA vivimos un momento tan especial que busque concientemente la disolución de las fuerzas sociales y las energías vitales. Ningún fin de época se tornó tan virulentamente antivital. Ningún sistema de dominación conocido buscó aniquilar la mitad de su propia población para garantizar su reproducción. Vivimos un momento único sin precedente alguno, una gran oportunidad disolutoria, un excepcional sentido de futuro surge ante nuestra vista basado en la certeza de la muerte de esta muerte. Años más o menos, todos los caminos de este paredón, de esta fosa común, de esta formidable cárcel, de este gran cementerio conducirán a Roma. Y esta Roma también caerá. Vivimos bajo un gran privilegio, no todos los días muere Roma, no todos los años se cae una civilización, no todas las décadas muere un impostor de semejante tamaño. Vivimos un momento de gran expectación, estamos ante el fragor de la caída del gran engañador, del gran distorsionador, del gran ilusionista, del gran filibustero, del gran infante caprichoso carente de madre, del gran desolador, del gran criminal, del gran apropiador, del gran usurpador, del gran conquistador, del gran mediocre, del gran ridículo, del gran solista que nos mató nuestro mejor coro. Él o todos. Quien lo defienda es su propio enemigo de sí mismo y no lo sabe. Seamos piadosos, luchemos, ayudémosle a morir.