Comenzamos este triste paseo
citando un fragmento que indica un cambio metodológico en el comando patriarcal
en lo que se refiere al tratamiento de la prostitución, el que además, indica
cierta versatilidad creativa y adaptativa en el carácter de los estilos que
comienzan a aplicarse en épocas extremas en las que lo que está en juego es
nada menos que la sobrevida del sistema de dominación:
“En 1999, luego de años de
investigación y estudios, Suecia aprobó una ley que: a) penaliza la compra de
servicios sexuales y b) despenaliza la venta de dichos servicios. La novedosa
lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en la literatura del
gobierno sobre la ley:
“En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo… la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles”.
Además de la estrategia legal de dos vías, un tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales para educar al público. Siendo así, la estrategia única de Suecia trata la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda…”.
“En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo… la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles”.
Además de la estrategia legal de dos vías, un tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales para educar al público. Siendo así, la estrategia única de Suecia trata la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda…”.
Queda planteado en este
fragmento de artículo publicado en un portal web, una ‘novedosa’ manera de
resolver el problema. De este modo por un lado, el Estado-Nación sueco –tantas
veces ofrecido como modelo de democracia política-, muestra que posee firme voluntad como para
tratar de erradicar el flagelo de la prostitución, y por otro lado, también señala
una determinada responsabilidad atribuida genéricamente a los hombres
‘consumidores’. El primer aspecto, la voluntad estatal para rescatar mujeres de
dicho estado sometiente, pareciera ser firme y suficiente, ya que el plan de
asistencia promete ‘amplios fondos’. El segundo de los aspectos, intenta pasar
por alto las fuerzas –razones, motivos, causas-, que inducen a hombres y
mujeres a prostituirse. En el momento de la acusación hacia los hombres, el
planteo no explica las razones por las que los acusa y sin embargo pareciera
conocerlas ya que agrega: este fenómeno social llamado prostitución proseguirá
indefinidamente mientras los hombres persistan en tales prácticas.
Es adecuado en este
momento señalar que en cada conflicto particular, los esfuerzos de todo poder
establecido tienden a borrar las huellas de su propio accionar, como si sólo
existiesen las de los contendores visibles en cada caso. Hombres y mujeres históricamente
en pugna. Aquí se muestra esta larga puja de poder, pero se invisibiliza al
sector institucional que la promovió, tanto así como que hoy se lo alaba y se
lo ensalza. Cortar la posibilidad de mostrar el continuum de los procesos
históricos que hacen desembocar en el hoy y presentarlos fragmentados, es otro
modo de intentar borrar huellas comprometedoras, nada menos que las que
conducen a los autores de la tragedia humana conocida.
De manera obvia, la faena estratégica
del sistema de dominación desresponsabiliza a los ‘estamentos de poder’, y
busca simpatizar con la tendencia mundial que condena estas prácticas reubicando
a las mujeres en el lugar de la víctima. La voltereta del establishment es
visible, casi torpe. Ahora busca que la sociedad señale a los hombres como
motores del flagelo. Durante milenios, las voces de la civilización patriarcal
señalaron y vituperaron a las mujeres, pero hoy no es redituable porque ya
nadie se lo cree. Entonces qué hacer, señalar al otro eslabón débil del proceso
de degradación social aludido. Es importante aclarar que mientras subsista un
Estado que comande y administre por sobre los sectores en pugna, y mientras
haya pugnas, habrá en todo conflicto no dos sino al menos tres aspectos. En
este caso, hombres, mujeres y Estado.
En este juego, las partes
son parte de una situación social que coadyuva, que arroja a los actores y
actrices a tomar el camino del consumo. Aquí también puede verse un
subterfugio. El planteo del artículo, homologa el prostituirse con cualquier
otra forma de drogarse, y ubica a las mujeres en el lugar del sujeto pasivo que
se ofrece en una vidriera despreocupándose en apariencia por las motivaciones
de tal decisión, y constriñe a los hombres al lugar de la acción drogatizante
activa que busca consumir perentoriamente para lo cual tiene que conseguir y
acopiar material adecuado a estos fines, tal como lo necesita y lo realizaría
cualquier adicto. Las diferencias con el resto de las adicciones pueden ser
decenas, pero el fondo del prado es el mismo.
Para cuándo podremos
esperar un análisis serio por parte de los responsables: para jamás, porque los
responsables jamás usarán el arma invirtiendo la dirección acostumbrada del
disparo. Por qué: porque deberían explicar qué los indujo durante 6 milenios a
producir, promover, encubrir, tolerar y ‘castigar’ tales prácticas, sin lograr
erradicarlas.
Qué es, cuál es la fuerza
que produce decidir considerar a la prostitución como una vía de salvación, en
general la última de las que se han probado en una vida acorralada, es aquello
que ninguna jerarquía podrá explicar acertadamente. Buscará atajos, desvíos,
engaños, argumentos falaces, en un despliegue creativo tan feroz cuán
degradante es su resultado.
Nadie quiere hacerse cargo
del significado último de estas prácticas. No obstante, estas prácticas son
postuladas como connaturales a la vida humana. Nada más pérfido. En verdad son
el resultado de un juego de pinzas argumental como este: a- las mujeres que
practican sexualidad espontánea son inmorales, b- los hombres que las
frecuenten serán degollados. Recuerdan esos pasajes de la biblia, el libro en
el que fueron amasados los mejores argumentos patriarcales para explicar la
vida requerida en sus dominios. Seguramente los recuerdan. Pero hoy ante
nuestras sorpresas, la palabra de dios está siendo reinterpretada, es decir, ya
no se ajusticiará a las mujeres inmorales sino que se las rodeará de recursos
como para que elijan tomar otro camino. Pero qué dulce este sendero. Suena a
cantos de buena cuna. Aunque ante todo se perseguirá a los hombres porque son
los motores reproductivos de este problema, con lo que se refiere a los que
insistan en estas prácticas esclavizantes.
Es así que tenemos dos
reversiones o una de lados diferentes: a- las mujeres no promueven su posición
mediante decisión punible, b- los hombres ahora son entendidos como victimarios
y responsables. Se les ha otorgado a los hombres la potestad de cambiar esta
situación de oprobio que sufren las mujeres, lo que lograrían mediante un simple
acto voluntario.
El Estado patriarcal
actual –sólo un pequeño sectorcito por ahora-, sale al rescate de aquéllas lascivias
perdidas que se cansó de insultar. Qué agradable caricia para el alma. Me
siento en contenidas lágrimas. Por fin el patriarcado se hace responsable de
sus jóvenes excesos, perdón, del exceso
de sus jóvenes. Bueno, sí, acabo de proponer una nueva definición de vejez:
viejo humano es aquél incapaz de alcanzar prácticas sexuales efectivas. Por
tanto, el estado patriarcal actual se hace responsable de lo que promueven sus
no viejos.
Pero qué bien. Qué es lo
que se repite. Se repite el señalamiento de una de las partes como degradante,
y a la otra, como factor degradado. Te suena. Ahora, las sacerdotisas del
templo aquél, o bien de aquéllas tuguriosas cavernas, las que transcurrieran
sus días lascivos entregadas a cultos deleznables casi pasivamente, resulta que
ahora son inducidas a la maldad, y lo fueron desde tiempos ancestrales, por
estos violadores de la fe. Ni tanto ni tan hueco.
Otra ilusión confundente.
Pareciera que el patriarcado en este giro se ataca a sí mismo. En absoluto,
ataca prácticas instituídas por su propia naturaleza, prácticas que hoy
aparecen como negativas y producidas por algunos hombres: aquéllos que pagan,
que corrompen, que esclavizan. Es la simple reversión táctica de la misma
moneda. Los hombres ‘siempre’, desde los comienzos mismos de la segunda
civilización conocida, la civilización patriarcal que se expandió desde Asia
por Europa devastando las sociedades maternales no jerárquicas, armónicas y
pacíficas desde hace 5 mil años, `siempre’, hicieron los mismo. La novedad es
que hoy, el comando patriarcal está obligado a condenar públicamente los
residuos de sus propios productos. En este marco la esperanza no produce alegría,
ya que esperanzarse en que el sometimiento de la mujer finalizará durante el
ejercicio vigente del sistema de dominación actual, indica inmadurez política
en nuestras observaciones.
En el marco, las partes se
atraen como en una molécula los átomos, así como se mantienen unidas por la
existencia de la molécula de otoño las hojas que lo esperan inevitablemente.
Entonces qué. El Estado patriarcal debe actuar contra los descendientes de sus
miembros fundadores, la molécula debe expulsar a sus partes indeseables. Se
ilusiona, cree que podrá actuar disolviendo el problema sin dejar de ser lo que
es. Esto sólo será posible si el sistema de dominación patriarcal hoy burgués,
dejase de ser el productor de esa prostituyente especie de molécula. Pero eso
es él, es su ‘esencia’, es su totalidad. Es él el productor de sus propias
prácticas desechables. Si las desecha se desechará a sí mismo. Dejará de ser lo
que es, salvo que la esencia cambie. Y para que ello suceda hará falta que
abdique o que sea disuelto mediante lucha expresa. No veo al sistema de
dominación rasgándose en autoseñalamientos. En verdad pareciera que intenta
encubrir su rol de productor de miserias enunciando que hará todo como para
posibilitar que las prostitutas que quieran, puedan abandonar la prostitución.
Ejércitos de desocupados y
subocupados desesperan ante el horizonte inalcanzable de sus propios mañanas.
Ejércitos de mujeres desesperando al vislumbrar la nada. Ejércitos de niños
abandonados en las excusas de los adultos responsables de producir las
políticas sociales. Nada de amparo en el horizonte. Sólo una puesta en escena
en la trágica Europa que pospone a durísimas penas pospone su próxima tragedia.
Más acá de cantidades en
pugna, es decir, si son dos o tres, la cuestión es mantener la pugna en sí, mantener
la pugna entre hombres y mujeres promovida incluso a característica biológica
de la especie. Esta es en este aspecto tratamos, la clave del funcionamiento
del sistema de dominación. Tanto esfuerzo patriarcal proporciona este indicador,
que paradoja, surge de la propia incapacidad del sistema para resolver el
problema de la prostitución. Este indicador puede sintetizarse así: que la
estrategia propuesta por el gobierno sueco y alabada nada menos que por
sectores de la derecha mundial, es viable porque mantiene la división, el
consecuente conflicto, el aniñamiento de los que insisten en pelear entre sí.
Esta maniobra desesperada
del sistema ante su propia incapacidad de resolver lo que promueve deja al
descubierto otra campiña, la nuestra. Deja demasiado visible que hoy actuamos resistiendo
como el producto de una reducción. Queda en el claro del bosque que sólo somos la
reducción simplista que muestra a lo patriarcal sólo en cuestiones de género.
Esta estrategia reduccionista que se nos ha impuesto sigue triunfando porque no
logramos la conclusión política imprescindible para el logro de la
emancipación; es decir, no logramos que la estrategia de dominación sea comprendida
como lo que es: el modo de acción que
pretende desesperadamente ocultar la preexistencia de sociedades de signo opuesto, de una
civilización previa a ésta y de signo opuesto, base material concreta de
cualquier esfuerzo por comprender qué es lo que somos, cómo, para qué y contra
quién luchar, y que por esta lucha, ya se vislumbra que sólo hasta hoy somos ángulos
opuestos.
En el artículo que tomé en
cuenta para decir esto que digo, se invoca con cierta ingenuidad y euforia la
necesidad de imitar el camino sueco, en todo el mundo patriarcal, es decir, en
todo el mundo. Contradictoria es la vía liberal y neoliberal y la próxima
maniobra neo de lo viejo neo. Cada cuál a la buena de dios no se compadece con
un Estado liberal benefactor de putas. Pero qué escarnio esta satrapía. Nada
mejor que subvencionar putanas se les ocurre a estos populistas. Viejas y conocidas canciones.
Desde los ojos de las
mujeres prostituirse seguirá siendo una última intención desesperada ante la
ausencia de alternativas dignas viables. Será para los hombres una excelente oportunidad
de mostrar su naturaleza ante la debilidad física en el marco civilizatorio en
el que rige el tabú del sexo, en el que está prohibida la sexualidad espontánea
y autorregulada por la propia naturaleza humana en libre expresión.
Repriman la sexualidad
espontánea a un hombre y tendrán un perverso o un criminal. Repriman la
sexualidad espontánea femenina y tendrán una sociedad de risa relativa, opaca,
una civilización sufriente. Repriman la sexualidad del conjunto humano y
tendrán vigente además, el mundo de los fuertes basado en el conflicto, la
guerra y las prácticas apropiatorias extremas que vivimos. Mientras la vida natural
se abre paso intentando restaurar la espontaneidad, la armonía y la paz en las
relaciones humanas, los carceleros persisten en reprimir, regular las
prácticas, generar confusión y tolerar la industria del crimen con el fin de
que la vida se mantenga en los carriles diseñados por el patriarcado desde los
llamados ‘libros sagrados’. Habría que
mirar bajo esta lente a la alianza vaticano-sionista que ya promueve santos
propios, ocultamientos y crímenes conjuntos.
No obstante, para
acercarnos a comprender la tentativa de regulación sueca, vale decir por
último. La industria de la esclavitud y el crimen en al ámbito de la
prostitución es connatural al patriarcado, a su genética, pero hoy, el sentido
del sonar de alarmas preocupadas surge porque el crecimiento de los factores que
producen prácticas prostituyentes está amenazando con atentar contra la propia
seguridad del sistema de dominación en su conjunto. Por citar factores léase, aumento alarmante
de la desocupación en el mundo, con sus secuelas de miseria, hambre y desamparo
para centenares de millones de personas. Al menos, esta situación que no puede
resolver el capitalismo, puede sin embargo afectar la imagen del sistema de
dominación y tornarlo visible para el conjunto de la población humana, la que
hoy piensa en carriles más simples, en partidos políticos, instituciones
multinacionales y prácticas de reproducción basadas en el sufragio universal
impuesto por el triunfo de la democracia indirecta hace sólo dos siglos.
Y aquí os dejo con los
estados de este actual resentido aparejo burgués. Mientras el comando trata de
elevarlo os digo que este barco es hundible, ya escuchamos que se resquebrajan sus
señoriales estructuras. Habrá que darle de beber. Elevémonos juntos mujeres y
hombres por sobre esta podredumbre. Recordemos que para el sistema de
dominación prostituirse es otra intención desesperada. Algunos creen que es
suficiente una vía metodológica para salvar el barco. Tengo miserias dudas.
Dfa, 7-11-14.-