viernes, 9 de enero de 2015

la inclusión imposible (1) Inés C. Rosbaco

La inclusión imposible[1]
Inés C. Rosbaco
¿Qué puede decir la psicología sobre un tema, que por el grado de naturalización que reviste, como si éste fuera inherente a la escuela actual, se hace difícil de desmontar a la luz de una mirada crítica?
   Desde una perspectiva  estructuralista se considera que la exclusión es condición de la inclusión y viceversa, ambos conforman la estructura social. En cuyo caso este par de contrarios remitiría a un estar dentro o un estar fuera del sistema[2]. Por el contrario, otros autores lo explican como una consecuencia de la aplicación del plan político neoliberal que llevó a expulsar violentamente a un sector importante de los centros de producción, y por ende, del conjunto social al que dichos sectores adscribían, en cuyo caso el fenómeno producido es el de expulsión social. Nuestra lectura crítica respecto de las propuestas político- pedagógicas se asienta en esta última perspectiva.
En la escuela
Las propuestas inclusivas  constituyen  una falacia.
En su nombre se pretende que los docentes mantengan dentro de  la escuela a la diversidad existente en los  alumnos. No importa el grado de heterogeneidad que ésta presente. Si aprenden o deambulan ya no es lo que importa. El vaciamiento de contenidos curriculares da cuenta de ello. Hoy, la función central de  la escuela radica en ocuparse de contener a los niños/ adolescentes dentro de la institución.  Es que los marginales resultan un riesgo, un peligro para otros sectores sociales (Rosbaco, I., 2000).
Pero hay más. En los sectores medios el interés de las políticas educativas se centra en la formación de un pensamiento pragmático, de tal modo que  el niño/ adolescente sea capaz de entendérselas autónomamente en la búsqueda de la información  solicitada, guiado/ tutoreado por un docente facilitador. Lo cual reviste un grado de complejidad a analizar que excede los límites de este trabajo[3].
Inclusión/ exclusión
Este par remite a lugares no simbólicos, sino   territoriales, concretos. Los niños incluidos se encuentran dentro del establecimiento escuela y los excluidos transitan sus vidas en lo que hemos dado en llamar barrios privados (de voz y rostro), cuya principal característica es que se trata de espacios territoriales  con algunas características similares a las de sus familias, por lo cual son extensiones del espacio familiar[4], que si antes oficiaban como espacios transicionales entre familia y escuela, son muchos los chicos que hoy quedan atrapados en esos espacios, sin la posibilidad de avizorar salidas posibles, tal como les ocurre a su familia. El vínculo que establecen los jóvenes entre sí es el aglutinamiento, regulado  por reglas y códigos que ellos mismos crean (Rosbaco, I., 2012).
Este fenómeno hay que destacarlo por la  lejanía que guardan respecto de la esfera pública, donde las disputas de poder/ de clase, requieren de la apropiación de normas, códigos, valores, etc., de lo público.
 Cuando los niños/ adolescentes son privados de la oportunidad de apropiarse de las herramientas que la escuela es capaz de proveer-como institución privilegiada del espacio público- se les obtura la posibilidad de complejizar su psiquismo. De por sí esto es potencialmente generador de violencia (Rosbaco, I., 2009).
La diversidad
El mandato político- educativo de “brindar las mismas posibilidades a todos” se orienta, en nombre de la equidad, al trabajo con la   diversidad.
La diversidad  comprende las diferencias culturales, étnicas, sociales (relativas a sectores/ clases sociales), discapacitados de toda índole, etc.  Todos los diferentes entrarían en esta categoría.
En su nombre se les brindan las mismas posibilidades, los mismos recursos. Podríamos ejemplificarlo  del siguiente modo: imaginemos que se les brinda a unos  niños/ adolescentes los recursos necesarios (pistas adecuadas) para una carrera pedestre de competición.  Bajo la consigna de “brindar las mismas oportunidades a todos”, se  tolera la diversidad de los competidores. Bajo estos principios no sería  necesario tener presente  si hay niños con dos piernas, con una o media pierna ¡basta de diagnósticos estigmatizantes!  La oferta se les brindó a todos por igual,  si no las aprovechan, problema de ellos. O de los docentes, que se vuelven ineficaces ante tanta desigualdad.  
 Al escribir este ejemplo    intentamos poner de relieve algo del orden del absurdo que destaca el trabajo con la diversidad, ya que ésta produce  el borramiento de  las diferencias singulares.
Las propuestas  educativas, al servicio del mercado  producen la tachadura  del sujeto, víctima de las políticas de la  tolerencia  que prevalecen en  el tratamiento de la diversidad.
Es casi redundar en la obviedad del fracaso escolar pensar en un niño cuyos padres ya no tienen qué donarle porque el mundo de lo simbólico que deberían  transmitir ya lo han perdido ¡llevan tantos años fuera del sistema productivo y no se nace con potencialidades de transmisión de la novela familiar ni del legado cultural, que cabe preguntarse por las condiciones subjetivas de los adultos significativos del niño/ adolescente ¿qué pueden donar a sus hijos –cuarta generación de familias desocupadas- si los elementos simbólicos los suministra la esfera pública, donde tiene lugar el mundo del trabajo?
¿Construcción de funciones cognitivas o potencialidades?
Nosotros adherimos al pensamiento de P. Aulagnier (1979), para quien en el acto de amamantamiento, el infans no sólo  se alimenta de leche, sino que con ésta toma, cada vez,  un sorbo de mundo”. Los contenidos de ese “sorbo”   incluyen las funciones necesarias para el aprendizaje, inherentes a la función materna. Con estos materiales, más que una aptitud, se construye  una disposición hacia el conocimiento (Schlemenson, S. 1997).
La preferencia de las  áreas del conocimiento depende, no de potencialidades que se le suponen al niño,  sino de factores históricos- subjetivos del sujeto,   ligados a los procesos de libidinización[5]  con que éste inviste la realidad; inclusive, en los procesos de simbolización sería erróneo pensarlos por fuera de la adjudicación de sentidos y significados que cada  sujeto otorga a la realidad.  
Sin embargo, el tratamiento de la diversidad se lo considera posible porque se le supone al niño ciertas potencialidades ¿universales?, en vez de la compleja trama de construcción de disposiciones que sintéticamente esbozamos.
Sostiene S. Bleichmar (2007) que  “El único potencial que tiene el niño al nacer es el de volverse humano”.
Conjeturar potencialidades o capacidades, haciendo caso omiso de las historias socio- culturales del sujeto nos remite a la vieja  concepción innatista/ambientalista.
Presumir   potencialidades implica que los niños sean  creativos, autónomos, capaces de discernir antes de adquirir el pensamiento abstracto.[6] Con lo cual sería totalmente viable el éxito escolar en niños que provienen de la pobreza extrema o aquéllos pertenecientes a culturales diferentes.
Diversidad y desmentida
El  tratamiento de la diversidad en el aula  se asienta en un mecanismo psíquico tan primario como destructivo para la integridad del  psiquismo,  denominado renegación o desmentida.
Se trata de un mecanismo que utiliza el Yo cuando los montos de  angustia  que le suscita algún elemento de la realidad impide inscribirlo, so riesgo de sentirse amenazado en su integridad psíquica, produciendo el rechazo/ repudio de ese elemento de la  realidad.
El sujeto actúa como si lo rechazado no existiera, lo que no quiere decir que esto  no actúe sobre el psiquismo con consecuencias graves.
Este mecanismo renegatorio en el ámbito de lo social se encuentra con frecuencia en los discursos oficiales (por ej.: los  ciudadanos escuchan afirmar  al oficialismo determinados   valores de la canasta familiar  en un lapso X que arroja el  INDEC, cuando los precios que ven en el supermercado los contradicen ampliamente; otro ej.: los discursos políticos que sostienen que en defensa de la paz, es necesario “salvar”  a otros países con guerras genocidas).  
Estamos viviendo en una época en que los sectores hegemónicos acuden a este mecanismo con suma frecuencia, renegando en sus discursos de la realidad  social.  Lo cual produce efectos  altamente nocivos para la subjetividad.
Inclusión, Diversidad y Desmentida
Si las políticas de inclusión contemplan la diversidad en el aula en nombre de la búsqueda de la equidad, su implementación necesariamente conlleva mecanismos de desmentida de las diferencias singulares.
Brindar las mismas posibilidades a todos por igual es  renegar de las singularidades.  Con  el discurso de la tolerancia, los niños/ adolescentes son despojados de la función de amparo. Se piensa una escuela y se proponen docentes que no cubren bajo el manto protector de la cultura a sus alumnos, se les niega el conocimiento científico, dando por sentado que los alumnos poseen las operatorias necesarias para construirlos con la guía del docente (facilitador).
El amparo supone un niño desprotegido, al que hay que insertar en la cultura para que advenga como sujeto. Muy por el contrario, si el niño posee las potencialidades mencionadas supra, ya no es un niño desprotegido, sino que posee recursos suficientes para operar sobre la realidad según  el grado de autonomía que posea, dependiendo ésta de la edad (hay una vuelta a las etapas cronológicas que contempla la psicología evolutiva tradicional, caracterizada por la ahistoricidad, ausencia de conflictos, descontextualizada de las realidades socio- históricas- culturales, cuyas categorías son universales).
Por el contrario,  para el Psicoanálisis la  función del referente- adulto de la cultura que caracteriza al maestro es el pilar de la complejización del pensamiento, cuyos cimientos se construyen en el seno familiar, pero no son  suficientes. Las bases del pensamiento crítico requieren de una escuela con docentes  que amparen. Este proceso tiene lugar  en la esfera de lo público, lo que produce una inflexión en el pensamiento que los niños han construido en el seno familiar.
El maestro facilitador cumplirá con la función de guía/ tutor según la condición social de sus alumnos. Para los niños de sectores medios debe generar las condiciones para que el  niño pueda buscar el conocimiento solicitado;  en los sectores más pobres, el excedente social, la tarea es la de contenerlos en el aula y en talleres recreativos,  complementándose su función con los dispositivos de seguridad que se han instalados en nuestra sociedad, ya que estos niños/ adolescentes,  privados de sus derechos más elementales, han reaccionado ante el maltrato  e indiferencia social, con actos rabiosos,  violentos,  atentatorios de la seguridad pública.[7]
Luchar en defensa de los derechos de los niños/ adolescentes no es posible sin la defensa de una escuela que privilegie la alfabetización , que no consiste solamente en el aprendizaje de la lectura y escritura, sino en la posibilidad de que algún día no muy lejano nuestros niños/ adolescentes sean capaces de leer el mundo, su mundo, para así poder transformarlo.

Referencias bibliográficas
Aulagnier, P. (1979). La violencia de la interpretación. Bs As. Amorrortu.
Bleichmar, S. ( 2005). La Subjetividad en Riesgo. Buenos Aires. Editorial Topía.
Brenner, M. A. (octubre de 2014). “Para una crítica de la escuela inclusiva”. En: entrevista on-line: “Desde La Peluca de Sarmiento conversamos con el docente y pedagogo Miguel Andrés Brenner para que nos cuente su opinión respecto al tema.” Quilmes.
Bordieu, P y Passeron (1996). La reproducción. Primera edición en español 1979, Barcelona, Editorial Laia, S.A.
_________ (2009). Constitución psíquica y marginarización. En: Revista de Cs de la Educación de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Rosario. Ed Laborde.
Schlemenson, S. (1996). El aprendizaje: un encuentro de sentidos. Bs As. Paidós.




[1] Inclusión: Meter algo dentro de otra cosa (Real Academia Española).
[2] Se recomienda la lectura del trabajo  de Miguel Andrés Brenner al respecto, titulado “PARA UNA CRÍTICA DE LA ESCUELA INCLUSIVA”(El texto pertenece a una entrevista on-line: “Desde La Peluca de Sarmiento conversamos con el docente y pedagogo Miguel Andrés Brenner para que nos cuente su opinión respecto al tema.” Quilmes, octubre, 2014).
[3] Andrés Oppenheimer, autor del texto "La innovación será uno de los pilares del progreso" (2014), en un reportaje que le realizaron en un programa televisivo (TN, 20 de octubre de 2014), comentó que en California y otros estados ya se está implementando una nueva escuela, que consiste en que los alumnos estudian en sus casa y van a la escuela a realizar las tareas con la guía del maestro facilitador.
[4] Utilizamos el término terceridad para aludir a la función paterna que se caracteriza por impartir la Ley entre lo permitido y prohibido en el seno de la familia, incluye la transmisión del legado cultural y familiar, insertos en una estructura de parentesco. Reservamos el término alteridad para designar el orden simbólico de la esfera pública, que  regula las relaciones entre sujetos en función de leyes. Las relaciones sociales entre sujetos cobran la característica de agrupamiento, contrapuesto al aglutinamiento. Mientras la segunda tensiona a cada sujeto al descentramiento de sí mismo como sujeto social, la primera   promueve regresiones que llevan a la indiscriminación. En el primer caso se impone una lectura socio- histórica- cultural que arroja como producto y es productor a su vez, de un  ordenamiento social determinado. Es el organizador de las relaciones entre sujetos por excelencia, promueve el pensamiento crítico cuya condición primera lo constituyen las lógicas de discriminación/ diferenciación. En el segundo caso, el aglutinamiento remite a los individuos a movimientos regresivos que conducen al reino de las sensaciones primarias  por las cuales, como dice Pommier,  se divide al mundo entre el gusto y el disgusto, el olor, el color, etc.,   Todo esto nos lleva a preguntarnos por los objetivos de las políticas educativas que “se bajan” a las escuelas con  propuestas relacionadas a lo sensorio- sensible, que en los últimos tiempos su insistencia ha ido creciendo en los cursos obligatorios impartidos por el Gobierno de turno.
[5] La libidinización es  el aspecto amoroso de la carga pulsional.
[6] Sobre estas potencialidades  se asienta la Ley Integral de Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes (Ley 26061) y todos los discursos posmodernos. Cabe aclarar que  el discernimiento es una operatoria inteligente que reviste un grado de  complejidad tal que necesita del pensamiento abstracto.  Se asienta sobre la operatoria de discriminación/ diferenciación del  Otro Social y de los otros semejantes.
[7] No trabajaremos en este escrito las nefastas consecuencias en niños/ adolescentes que quedan literalmente  a la intemperie con estas propuestas posmodernas, funcionales a los requerimientos del mercado. El excedente sobrante, como decía anteriormente, queda replegado en sus barrios con cada vez menos chances  de  llegar a la adultez ¿quién ha escrito, dicho o pensado sobre el infanticidio actual a las que tales políticas educativas condenan a los niños/ adolescentes? Lo existente sobre este tema se reduce a cifras estadísticas, no a análisis del sufrimiento  del sujeto que contiene la imposibilidad de construir proyectos de vida. No consideramos que esta problemática tenga como única causa el alejamiento de la escuela, pero es un factor de riesgo que no podemos soslayar en las condiciones socio- históricas que viven y padecen los marginarizados del sistema.