sábado, 27 de diciembre de 2014

quién es el otro responsable...

QUIÉN ES EL OTRO RESPONSABLE
Estas líneas estarán referidas a un artículo aparecido hoy 27 de diciembre de 2014 en Clarín, el gran diario argentino, firmado por el señor Manuel Álvarez Trongué, presidente de la autodenominada Educar 2050. Nuestro interés está en relación con el sentido impreso a la cuestión educativa, titulada en el artículo PARA TENER UNA BUENA EDUCACIÓN NECESITAMOS BUENOS MAESTROS. Este título es autosuficiente y de no ser porque se trata de un grito de guerra no valdría la pena su análisis.
Dice: “…la carrera docente debe exigir excelencia en su formación y quienes ingresan debe reunir requisitos en este sentido, el seguimiento del futuro docente debe ser personal, la capacitación en nuevas tecnologías y su rol en estas técnicas debe ser de alto nivel para saber operar como facilitador y guía de una nueva sociedad del conocimiento y la exigencia en la disciplina elegida y la capacitación continua.”
En el artículo también se dice: los docentes deberán ser ‘facilitadores y guías de una nueva sociedad del conocimiento’. ‘El seguimiento del futuro docente debe ser personal’.
De aquí surge que no hace falta que el Estado intervenga en apoyo a la formación docente, que haya cursos en horarios de trabajo, o impulsos de conjunto, u horas reconocidas para la tarea  planificante. Eso sí, para cumplir con la capacitación continua exigida (CCE), podrá apelarse al ACP.1
Sigue: “Valorar la carrera docente no supone solo un incremento de sueldo (aunque lo requiere en ciertos segmentos, ya que la información de los exámenes PISA señala que los salarios docentes argentinos se encuentran entre los más bajos del mundo)…”.
Aquí exige, que para el logro de la jerarquización de la actividad no será necesario elevar los salarios, sino que los docentes deberán entrenarse a sí mismos haciendo foco en la premisa estoico-kantiana (aprender a sufrir), y habituarse a trabajar haciendo marco en la retribución adecuada, ya que esa es la clave del sacerdocio que la tarea exige en la ‘nueva sociedad del conocimiento’.
También señala que estamos ante un “…desafío de valorizar la profesión”, que los docentes deberán cumplir teniendo a la vista que “…nuestra Ley de Educación Nacional de 2006 reconoció que la jerarquización del docente es el factor clave del ‘mejoramiento de la calidad’ educativa”.
Muy bien, pero resulta que en la visión de Trongué, este desafío y esta clave se plantea como una cuestión de carácter individual, señala a la docencia, asegura su bajo nivel, y exige que cada docente y cada docenta salga individualmente de la desvalorización a la que llegó mediante prácticas irresponsables. Como buen planteo liberal habla de una ‘puesta en valor’ de la tarea docente, como si se tratase de un inmueble. Pero dicha puesta en valor tendrá que hacerla por su cuenta cuentapropista cada uno de los miembros del sector docente entendido como único responsable de la situación.
Todo está claro en este artículo: la’ docencia’ llegó por su cuenta a este punto tan bajo. No hay proceso, ni factores que la hayan empujado a este abismo. Es ella sola la que por su propia cuenta se ha desvalorizado y nos perjudica a todos.
Culmina Trongué: “Es hora que como sociedad lo exijamos. Mejor educación es sinónimo de buenos docentes”.  A esta declaración de hostilidades que cae en dequeísmo, le corresponde una digresión.
Hagamos un ejercicio mínimo. Hace un siglo, a principios del siglo precedente, el inefable José María Ramos Mejía, por entonces ministro de Educación de la nueva Nación, señalaba a los padres como responsables del desastre educativo. Fue casi natural, casi, los padres aquéllos muchos de ellos recién llegados en barco, no votaban porque no estaba en vigencia el sufragio universal que impuso la democracia indirecta. Por entonces imperaba un tipo especial de democracia directa: la élite designaba a sus funcionarios cooptados de entre sus propias ‘buenas familias’.
Del trípode responsable de una sociedad como la actual –Estado, padres, docencia-, fueron los padres los señalados al comienzo de la nacionalidad. A cien años de aquél oprobio, los señalados responsables de este desastre son maestros y profesores, es decir, la docencia. Queda en claro que el Estado, entendido como superestructura económica-jurídico-política y militar al servicio de una clase o sector social diferenciado, está habituado a la impunidad y jamás se inculpará a sí mismo del fracaso de sus estratégicas políticas públicas.  
Queda expuesto que este Estado fracasado e impune cuenta con un invalorable y multitudinario servicio de escribas de beneficio indeterminado, similares a Trongué.
Queda en claro, o al menos más claro, algo que ya amanecía durante el alfon-cinismo, responsable de gruesos ataques al gremio docente, al Magisterio: que el Estado, en el ejercicio de su rol patronal-corregidor-vigía-interventor-represor, cuenta con un ejército inteligente destinado a hacer que el docente se perciba o perciba a sus compañeros como responsables del fracaso educativo, y de ninguna manera que perciba como factor clave del fracaso a la conducción de la sociedad.
Este fracasado Estado que ataca o permite el ataque al planeta, a la tierra, al agua, a las mujeres, a los jóvenes, a la población mundial, merece nuestra atención.
Atención, como si esto fuese poco, el estado burgués mundial ya cumple con los requisitos del libro de las Revelaciones en cuanto a qué es y cómo identificar a la Bestia, pero, lamentablemente,  no podemos pretender que la Bestia apocalíptica se señale a sí misma. Deberemos cercarla y abatirla. Esta bestia, con el objeto de mostrar su infalibilidad artificiosa, es muy capaz de hacer cumplir las Sagradas Escrituras. Sí, tiene armamento y fanatismo suficiente. Aunque no lo creamos a primera vista, de un repaso a la complejidad de la situación, una docencia responsable sabe que estamos ante un caso de vida o muerte.
1.-ACP (arreglate como puedas).

Daniel f. Ahumada, profesor de filosofía (uba), miembro de Ademys, fundador de El Fracaso del Patriarcado.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Blog bajo Licencia Creative Commons

<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/"><img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="https://i.creativecommons.org/l/by-sa/4.0/88x31.png" /></a><br /><span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" property="dct:title">http//:crisoldesabanas.blogspot.com.ar</span> por <span xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" property="cc:attributionName">daniel fernandez ahumada</span> se distribuye bajo una <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional</a>.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Nuevo Orden Mundial Armónico -NOMA-

Llegó el momento de construir un Nuevo Orden Mundial...
Palabras más o menos se han escuchado y leído desde el comienzo de la aplicación del sistema de dominación sobre la vida humana, hasta en cada manifestación en que los poderes establecidos en diferentes épocas han visto amenazados sus subsistemas de dominación, porque aunque el primigenio sistema de dominación patriarcal (SDP) sigue insistiendo en alegar su eternidad, ahora sabemos gracias a la ‘Revolución Arqueológica’, que sólo es el producto de esfuerzos terrenos, tanto así como que hoy son simplemente poderes capitalistas los que reaccionan ante un estado de cosas desfavorable.
En otra dimensión del mismo problema, en la más reciente actualidad confirmamos una aguda situación que se caracteriza en que los hombres arrecian en todo el mundo aferrándose a los poderes patriarcales conferidos, en lo que podemos denominar ‘una reacción sangrienta a la reacción’. Efectivamente, los hombres descargan sobre las mujeres en grado creciente su violencia, la que surge de sus frustraciones cotidianas laborales, tanto psicosociales y sociales como reactivas ante la tendencia irreversible constituida por las mujeres en su lucha centenaria conciente por la liberación de la femineidad y la restauración inconciente de la vida armónica. Es decir, quien vea en esta actual riquísima situación una simple repetición de conductas represivas se perderá el zumo de la caña que este aroma investigativo exhala.
Se requiere sólo un poco de atención. Los desenterramientos arqueológicos recientes muestran que las sociedades maternales matrifocales existentes desde 11 mil años A (atrás), y que se desarrollaron en gran parte de Europa y el ‘occidente’ asiático, vivían en armonía no beligerante, en el ejercicio de una plena sexualidad espontánea, con prioridad en el cuidado de las criaturas, sin dioses ni jerarquías, ni guerras ni incendios, con excedente económico sin Estado, en ciudades de hasta 20 mil personas edificadas en los valles.
Más allá de todo lo que podamos pensar acerca de esta información, surge rápidamente que hombres y mujeres convivieron durante siete mil años al menos, en armonía. Qué significa esto: que si ya lo hicimos, está en nuestra naturaleza biológica la opción de lograrlo nuevamente. La exigencia diría, aquí, focalizar aquí, porque este es el motor material que impulsa todas las tendencias libertarias humanas en todos los sentidos. Está en nuestra naturaleza la libertad, la igualdad y la fraternidad, la armonía y la felicidad. No se trata de utopías bienintencionadas, ya que la base de lo posible, aquí en nuestra tragedia humana, no es ideal, sino de material concreto, y surge de la naturaleza biológica de nuestros propios comportamientos espontáneos libres.
Todo lo que sufrimos, todo, todo, todo lo que sufrimos es el producto de la represión impuesta a nuestra naturaleza biológica humana, para exigirnos la adecuación al sistema patriarcal de dominación que enluta la vida desde hace 4 mil quinientos años. Y es desde allí, desde donde tenemos que pensar palabras de uso cotidiano como adecuación, o adaptación, tan sólidas como peligrosas palabras envolventes.
¿Nosotros entendemos el mundo en que vivimos?... ¿Sí? Creemos que no es posible entenderlo en profunda plenitud si no se incorpora a las investigaciones científicas y no se valora adecuadamente la información que surge de la ‘Revolución Arqueológica’, en todas las áreas del conocimiento.
Hace 4 mil quinientos años el patriarcado conciente diseñó su por entonces Nuevo Orden Mundial, y comenzó a aplicarlo con sus sangrientos sagrados métodos. Cuando llegaron aquí los europeos importaron su NOM y masacraron en cien años a cien millones de personas, un gran porcentaje de las cuales vivía en armonía con sus pares, con la naturaleza y el entorno.
El advenimiento del actual patriarcado, el capitalista, necesitó masacrar decenas de millones de personas para imponer en las prácticas cotidianas la adecuación de los dominados a conceptos tales como mío-tuyo, piedra angular del desarrollo posible a nivel continental de la propiedad privada, la que hoy nos parece a muchos de nosotros, tan natural. Esa noción no existía en las cosmovisiones maternales europeas y asiáticas del neolítico, y tampoco en las del continente americano en su conjunto. Esta es la ‘verdadera’ razón de semejante masacre, la misma que podría ayudar a comprender el ensañamiento de la insistente devastación africana.
El NOM patriarcal no se priva de nada. En nombre y por derecho propio sale a imponer sus verdades como si las del resto sólo fueran falsedades o ignorancias, o retraso evolutivo. El progreso capitalista tiene olor a sangre quemada. Tan quemada como la sangre sabia de las 8 millones de mujeres acusadas de brujas por la benemérita Santa Inquisición durante el desarrollo del fatídico siglo xvi. El problema es que en el hoy actual lo sigue haciendo. Y si nos dedicamos a contemplar, lo seguirá haciendo porque está en su naturaleza. Lo interesante es observar que el NOM patriarcal muta para adaptarse a las presiones que lo enfrentan.
A modo ilustrativo. El cerco y acoso a la revolución bolchevique por la alianza defensora del capitalismo, por acción de varios ejércitos de diferentes naciones burguesas, puede verse como un intento de ahogar el derrotero libertario de la humanidad. El acoso a la revolución china, el descuartizamiento de Corea, de la propia China, de Vietnam, Camboya y Laos, fue otro intento del mismo signo. El recurrente destrozo de la propia Europa. El acoso y ahogo a los intentos socialistas en América huele similar, y la excepción, la revolución cubana, lo sigue experimentando, al acoso, sí. Los acosos que frustraron las revoluciones europeas y africanas en el siglo pasado tienen sesgo similar de similar intención: el orden mundial establecido hace 4 mil quinientos años y sus respectivas variantes étnicas y religiosas, no cederá el liderazgo cultural ni el ejercicio del poder, por el contrario, sus movimientos denotan una fuerte propensión creativa dispuesta a retenerlos cómo sea. Anotemos: a- liderazgo cultural civilizatorio y b- ejercicio del poder efectivo.
Posiblemente surja de lo expresado, que nuestras versiones de ‘lo que hay que hacer’, requiera mayor flexibilidad y creatividad en las enunciaciones y estimaciones de los propósitos y su camino estratégico. Como acabamos de decir, hay dos variantes, pero que en la práctica, entre nosotros se disputan en el terreno la supremacía táctica: uno, es aquél que considera a la toma del poder como la herramienta prioritaria, para luego, disponer de los cambios sociales necesarios. Otra, la tendencia que indica la necesidad de generar un cambio cultural que alcance el poder de abajo hacia arriba. Una quiere evitar distracciones y dispersión de fuerzas, y la otra, que se encarame el personalismo repeticionista reproductivo de los órdenes jerárquicos. Creemos que estas dos vías regias con sus variantes, no son antitéticas, sino muy por el contrario. Parecen antitéticas porque no se ha logrado comprender que subyace entre nosotros un enemigo en común: el patriarcado, que lejos de configurar una mera cuestión de género, afecta el conjunto de las relaciones humanas, y sus logros presentes y futuros. Vale decir a esta altura, que surge de una mirada atenta a la información que ofrece la ‘Revolución Arqueológica’, que el patriarcado supo combinar estas variantes hasta establecerse sólidamente 3 mil años (A), mediante la imposición y sangrienta vigencia de sus libros sagrados, el casamiento monogámico hebreo y la aparición de la Ilíada.
Observando los problemas surgidos bajo la hegemonía precapitalista y capitalista, advertimos que el sistema de dominación patriarcal (SDP) incluye desde que tomó y se consolidó en el poder a nivel mundial, todas las variantes conocidas de conflicto y lucha de clases, incluídos por supuesto, los ensayos generales socialistas del siglo xx. Es así que se nos simplifica el camino, ya que se nos presenta un único obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas y reproductivas humanas.  Se trata de un mismo obstáculo que seguimos comprendiendo como si se tratase de varios y diferentes. Ocurre que nos ha confundido la variedad con que se nos presenta el resultado de nuestra propia lucha. Claro. Las variantes que se nos imponen desde el ejercicio del poder son tantas y de tan diferente carácter que nos han ocultado que sólo se trata de la diferencia respecto de nuestros propios logros en la puja por restablecer la arrebatada libertad, la devastada armonía, la destrozada fraternidad, y la sepultada felicidad. Es así que podríamos suponer que habría que combinar estas dos vías en un solo propósito, la lucha por la toma del poder junto a la lucha por imponer un cambio cultural. Con qué objeto: restaurar la armonía en las relaciones humanas productivas y reproductivas. Nada más y nada menos, ya que debemos reconocer que se trata de la llave maestra para la recuperación del conjunto de la naturaleza humana devastada.
Ahora bien, qué se espera de nosotros, es decir, de los hombres. Es conveniente recordar que el SDP también reprimió la naturaleza biológica del hombre hasta reducirla a un puñado de comportamientos violentos, cuyo valor actual reside en la mayor o menor eficacia que logre en la reproducción del sistema que lo diseñó. Visto así, el hombre oprimido tiene sobre sí una doble responsabilidad: mantenerse como agente activo para la eficacia del sistema de dominación, e ignorar la mutilación a la que fue sometido. Esta duplicidad en el rol asignado lo convierte en un agente para el mantenimiento de un estado de esclavitud humana, estado que tiene a las mujeres como a sus objetos dilectos y a los hombres como a objetos de control. Si ya hicimos el balance de lo que significa ese rol controlador en la vida de nuestras sociedades y en las nuestras propias, podremos avanzar este análisis hacia la comprensión de este problema sin creer que sólo se trata de una argucia justificadora del papel criminal intensificado actualmente, con el que los hombres siguen golpeando a las mujeres. A cambio de esta responsabilidad dual de dominante-dominado, el hombre recibe las prebendas otorgadas por los diseñadores de su rol histórico. A los hombres les queda reflexionar acerca de su propia y paradójica condición: se trata de posicionarse en el ruedo para proseguir o para abandonar el camino que les fue conferido.
Ante esta disyuntiva radical, recordemos palabras de Casilda Rodrigañez Bustos en La rebelión de Edipo II:
Hoy el hombre también se encuentra en una situación contradictoria; tiene que seguir siendo un 'guerrero' en la lucha competitiva profesional y pública, pero al mismo tiempo el modelo viril tradicional se está resquebrajando, y por debajo de la armadura emerge el cuerpo masculino que también desea hacerse regazo.

En este párrafo Casilda permite entrever que los hombres también han sido mutilados, algo que las mujeres saben y que los hombres ignoran. Los hombres ignoran que fueron sometidos a un estado de sumisión y mutilación inconciente porque el andamiaje patriarcal se los oculta y los premia como al chimpancé, promoviendo las acciones más proclives a la naturaleza masculina, es decir, todos los derechos de posesión y todos los derivados de la potencia física y la hostilidad competitiva en la que pareciera moverse con mayor eficacia y fluidez. Los saberes científicos por boca de Casilda ven la situación como una esperanzada transición:
En lo que alcanzo a ver, creo que las mujeres hemos empezado a tomar en nuestras manos la recuperación de la maternidad. Nuestros hermanos nos ayudan. Nuevos arturos se tatúan serpientes en las muñecas y se niegan a bajar el estandarte del dragón. Y aunque la transición sea lenta, y la Santa Inquisición todavía queme algunas brujas, ni Hércules ni Perseo, ni San Jorge ni San Patricio, ni la Virgen María ni el Arcángel San Miguel podrán volver a aplastar la serpiente, al menos de una manera tan tajante y tan definitiva como en los comienzos. La conquista de la cuota de dignidad alcanzada por el feminismo es irreversible; y la in-dignación nos ha permitido tocar fondo en nuestro cuerpo, despertar sus pulsiones y su libido, recuperar la fuerza del deseo materno. El deseo materno nos impide mantener los ojos cerrados, porque
necesitamos un mundo habitable para nuestros hijos e hijas.
¿Y lo que se espera de un hombre? ¿Cual sería la dirección deseable?
La función del hombre con respecto a la maternidad es la de protegerla, garantizar que a ninguna criatura le falte la madre imprescindible que le corresponde.
Se hace necesario pensar que esta versión de las relaciones humanas eliminan ‘el fanatismo sexista’ en pro de la búsqueda común de soluciones globales al problema. De estas pocas letras surge un perentorio llamado a la conciencia de los hombres, el cual se transformará en una exigencia en la medida en que sea burlado o desconocido. Tengamos presente que esta aguda situación mundial intensifica la muerte de mujeres producto de la hostilidad y el rechazo de los hombres ante el avance en las posiciones conquistadas por las mujeres contra los mandatos de la civilización patriarcal presente. Tengamos también presente que mientras los hombres aleguen ignorancia respecto del conjunto de su responsabilidad en cuanto al cumplimiento de su rol activo como agentes patriarcalizantes, la transición se extenderá hacia mayores dificultades que las que hoy sufren las mujeres, lo cual justificará la simple y superficial apelación sexista contra los hombres. Tengamos también presente que el ardor sexista contra las actitudes de los hombres puede parecer acertada, aunque omite el hecho de que dichas actitudes surgen de un sector de la naturaleza humana que también ha sido y sigue siendo reprimido.
Algo para terminar esta sumaria descripción.
Más allá de las precisiones, surge necesario:
-que los hombres renuncien a su rol de agentes patriarcalizantes.
-que las mujeres y los hombres se comprendan recíprocamente como aliados en la lucha por la restauración armónica a expensas del enemigo común de la vida.
-que las mujeres y los hombres acepten la importancia estratégica de la alianza.
-que los sufrientes se comprendan recíprocamente como víctimas del orden patriarcal ancestral y del vigente, que hoy lleva el nombre de capitalismo.
-que luchen de conjunto por la abolición de la sociedad patriarcal capitalista.
-que forjen nuevas sociedades que luchen contra la herencia cultural patriarcalizante.
-que forjen un Nuevo Orden Mundial que luche explícitamente por la restauración de las relaciones armónicas destruidas.
Recordemos, para terminar, que las relaciones humanas ancestrales reservaban a los hombres un papel constructivo que los hombres deberían valorar y recuperar al servicio de un restaurado mundo comunal. Aquí, las mujeres recuperarán su naturaleza en plenitud, que no es otra que el ejercicio espontáneo de la fuente de vida.
Se hace necesario responderle al monje negro de la civilización patriarcal capitalista actual, henry kissinger, quien en estos días propuso a EeUu y China lo siguiente:
‘Llegó el momento de construir un Nuevo Orden Mundial’.
Desde aquí creemos que, si en el comando de la civilización patriarcal actual se lo exige, queda en claro que es lo que nosotros debemos lograr: la restauración del ancestral mundo maternal que surja de la construcción de un nuevo orden mundial ni capitalista ni patriarcal.
“Llegó el momento de construir un Nuevo Orden Mundial” al servicio de la vida en plenitud.
Suscribamos juntos mujeres y hombres lo que decía Amparo Moreno: “…las mujeres…no podemos desear para nuestros hijos más que el mejor de los mundos posibles.”
28-9-2014.-

Aporte para el encuentro nacional de mujeres que se llevará a cabo en Salta en octubre próximo. Con saludos fraternos, dfa.-

miércoles, 19 de noviembre de 2014

PROSTITUIRSE ES UNA INTENCIÓN DESESPERADA…


Comenzamos este triste paseo citando un fragmento que indica un cambio metodológico en el comando patriarcal en lo que se refiere al tratamiento de la prostitución, el que además, indica cierta versatilidad creativa y adaptativa en el carácter de los estilos que comienzan a aplicarse en épocas extremas en las que lo que está en juego es nada menos que la sobrevida del sistema de dominación:
“En 1999, luego de años de investigación y estudios, Suecia aprobó una ley que: a) penaliza la compra de servicios sexuales y b) despenaliza la venta de dichos servicios. La novedosa lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en la literatura del gobierno sobre la ley:
“En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo… la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles”.
Además de la estrategia legal de dos vías, un tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales para educar al público. Siendo así, la estrategia única de Suecia trata la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda…”.
Queda planteado en este fragmento de artículo publicado en un portal web, una ‘novedosa’ manera de resolver el problema. De este modo por un lado, el Estado-Nación sueco –tantas veces ofrecido como modelo de democracia política-,  muestra que posee firme voluntad como para tratar de erradicar el flagelo de la prostitución, y por otro lado, también señala una determinada responsabilidad atribuida genéricamente a los hombres ‘consumidores’. El primer aspecto, la voluntad estatal para rescatar mujeres de dicho estado sometiente, pareciera ser firme y suficiente, ya que el plan de asistencia promete ‘amplios fondos’. El segundo de los aspectos, intenta pasar por alto las fuerzas –razones, motivos, causas-, que inducen a hombres y mujeres a prostituirse. En el momento de la acusación hacia los hombres, el planteo no explica las razones por las que los acusa y sin embargo pareciera conocerlas ya que agrega: este fenómeno social llamado prostitución proseguirá indefinidamente mientras los hombres persistan en tales prácticas.
Es adecuado en este momento señalar que en cada conflicto particular, los esfuerzos de todo poder establecido tienden a borrar las huellas de su propio accionar, como si sólo existiesen las de los contendores visibles en cada caso. Hombres y mujeres históricamente en pugna. Aquí se muestra esta larga puja de poder, pero se invisibiliza al sector institucional que la promovió, tanto así como que hoy se lo alaba y se lo ensalza. Cortar la posibilidad de mostrar el continuum de los procesos históricos que hacen desembocar en el hoy y presentarlos fragmentados, es otro modo de intentar borrar huellas comprometedoras, nada menos que las que conducen a los autores de la tragedia humana conocida.
De manera obvia, la faena estratégica del sistema de dominación desresponsabiliza a los ‘estamentos de poder’, y busca simpatizar con la tendencia mundial que condena estas prácticas reubicando a las mujeres en el lugar de la víctima. La voltereta del establishment es visible, casi torpe. Ahora busca que la sociedad señale a los hombres como motores del flagelo. Durante milenios, las voces de la civilización patriarcal señalaron y vituperaron a las mujeres, pero hoy no es redituable porque ya nadie se lo cree. Entonces qué hacer, señalar al otro eslabón débil del proceso de degradación social aludido. Es importante aclarar que mientras subsista un Estado que comande y administre por sobre los sectores en pugna, y mientras haya pugnas, habrá en todo conflicto no dos sino al menos tres aspectos. En este caso, hombres, mujeres y Estado.
En este juego, las partes son parte de una situación social que coadyuva, que arroja a los actores y actrices a tomar el camino del consumo. Aquí también puede verse un subterfugio. El planteo del artículo, homologa el prostituirse con cualquier otra forma de drogarse, y ubica a las mujeres en el lugar del sujeto pasivo que se ofrece en una vidriera despreocupándose en apariencia por las motivaciones de tal decisión, y constriñe a los hombres al lugar de la acción drogatizante activa que busca consumir perentoriamente para lo cual tiene que conseguir y acopiar material adecuado a estos fines, tal como lo necesita y lo realizaría cualquier adicto. Las diferencias con el resto de las adicciones pueden ser decenas, pero el fondo del prado es el mismo.
Para cuándo podremos esperar un análisis serio por parte de los responsables: para jamás, porque los responsables jamás usarán el arma invirtiendo la dirección acostumbrada del disparo. Por qué: porque deberían explicar qué los indujo durante 6 milenios a producir, promover, encubrir, tolerar y ‘castigar’ tales prácticas, sin lograr erradicarlas.
Qué es, cuál es la fuerza que produce decidir considerar a la prostitución como una vía de salvación, en general la última de las que se han probado en una vida acorralada, es aquello que ninguna jerarquía podrá explicar acertadamente. Buscará atajos, desvíos, engaños, argumentos falaces, en un despliegue creativo tan feroz cuán degradante es su resultado. 
Nadie quiere hacerse cargo del significado último de estas prácticas. No obstante, estas prácticas son postuladas como connaturales a la vida humana. Nada más pérfido. En verdad son el resultado de un juego de pinzas argumental como este: a- las mujeres que practican sexualidad espontánea son inmorales, b- los hombres que las frecuenten serán degollados. Recuerdan esos pasajes de la biblia, el libro en el que fueron amasados los mejores argumentos patriarcales para explicar la vida requerida en sus dominios. Seguramente los recuerdan. Pero hoy ante nuestras sorpresas, la palabra de dios está siendo reinterpretada, es decir, ya no se ajusticiará a las mujeres inmorales sino que se las rodeará de recursos como para que elijan tomar otro camino. Pero qué dulce este sendero. Suena a cantos de buena cuna. Aunque ante todo se perseguirá a los hombres porque son los motores reproductivos de este problema, con lo que se refiere a los que insistan en estas prácticas esclavizantes.
Es así que tenemos dos reversiones o una de lados diferentes: a- las mujeres no promueven su posición mediante decisión punible, b- los hombres ahora son entendidos como victimarios y responsables. Se les ha otorgado a los hombres la potestad de cambiar esta situación de oprobio que sufren las mujeres, lo que lograrían mediante un simple acto voluntario.
El Estado patriarcal actual –sólo un pequeño sectorcito por ahora-, sale al rescate de aquéllas lascivias perdidas que se cansó de insultar. Qué agradable caricia para el alma. Me siento en contenidas lágrimas. Por fin el patriarcado se hace responsable de sus jóvenes excesos, perdón,  del exceso de sus jóvenes. Bueno, sí, acabo de proponer una nueva definición de vejez: viejo humano es aquél incapaz de alcanzar prácticas sexuales efectivas. Por tanto, el estado patriarcal actual se hace responsable de lo que promueven sus no viejos.
Pero qué bien. Qué es lo que se repite. Se repite el señalamiento de una de las partes como degradante, y a la otra, como factor degradado. Te suena. Ahora, las sacerdotisas del templo aquél, o bien de aquéllas tuguriosas cavernas, las que transcurrieran sus días lascivos entregadas a cultos deleznables casi pasivamente, resulta que ahora son inducidas a la maldad, y lo fueron desde tiempos ancestrales, por estos violadores de la fe. Ni tanto ni tan hueco.
Otra ilusión confundente. Pareciera que el patriarcado en este giro se ataca a sí mismo. En absoluto, ataca prácticas instituídas por su propia naturaleza, prácticas que hoy aparecen como negativas y producidas por algunos hombres: aquéllos que pagan, que corrompen, que esclavizan. Es la simple reversión táctica de la misma moneda. Los hombres ‘siempre’, desde los comienzos mismos de la segunda civilización conocida, la civilización patriarcal que se expandió desde Asia por Europa devastando las sociedades maternales no jerárquicas, armónicas y pacíficas desde hace 5 mil años, `siempre’, hicieron los mismo. La novedad es que hoy, el comando patriarcal está obligado a condenar públicamente los residuos de sus propios productos. En este marco la esperanza no produce alegría, ya que esperanzarse en que el sometimiento de la mujer finalizará durante el ejercicio vigente del sistema de dominación actual, indica inmadurez política en nuestras observaciones.
En el marco, las partes se atraen como en una molécula los átomos, así como se mantienen unidas por la existencia de la molécula de otoño las hojas que lo esperan inevitablemente. Entonces qué. El Estado patriarcal debe actuar contra los descendientes de sus miembros fundadores, la molécula debe expulsar a sus partes indeseables. Se ilusiona, cree que podrá actuar disolviendo el problema sin dejar de ser lo que es. Esto sólo será posible si el sistema de dominación patriarcal hoy burgués, dejase de ser el productor de esa prostituyente especie de molécula. Pero eso es él, es su ‘esencia’, es su totalidad. Es él el productor de sus propias prácticas desechables. Si las desecha se desechará a sí mismo. Dejará de ser lo que es, salvo que la esencia cambie. Y para que ello suceda hará falta que abdique o que sea disuelto mediante lucha expresa. No veo al sistema de dominación rasgándose en autoseñalamientos. En verdad pareciera que intenta encubrir su rol de productor de miserias enunciando que hará todo como para posibilitar que las prostitutas que quieran, puedan abandonar la prostitución.
Ejércitos de desocupados y subocupados desesperan ante el horizonte inalcanzable de sus propios mañanas. Ejércitos de mujeres desesperando al vislumbrar la nada. Ejércitos de niños abandonados en las excusas de los adultos responsables de producir las políticas sociales. Nada de amparo en el horizonte. Sólo una puesta en escena en la trágica Europa que pospone a durísimas penas pospone su próxima tragedia.
Más acá de cantidades en pugna, es decir, si son dos o tres, la cuestión es mantener la pugna en sí, mantener la pugna entre hombres y mujeres promovida incluso a característica biológica de la especie. Esta es en este aspecto tratamos, la clave del funcionamiento del sistema de dominación. Tanto esfuerzo patriarcal proporciona este indicador, que paradoja, surge de la propia incapacidad del sistema para resolver el problema de la prostitución. Este indicador puede sintetizarse así: que la estrategia propuesta por el gobierno sueco y alabada nada menos que por sectores de la derecha mundial, es viable porque mantiene la división, el consecuente conflicto, el aniñamiento de los que insisten en pelear entre sí.
Esta maniobra desesperada del sistema ante su propia incapacidad de resolver lo que promueve deja al descubierto otra campiña, la nuestra. Deja demasiado visible que hoy actuamos resistiendo como el producto de una reducción. Queda en el claro del bosque que sólo somos la reducción simplista que muestra a lo patriarcal sólo en cuestiones de género. Esta estrategia reduccionista que se nos ha impuesto sigue triunfando porque no logramos la conclusión política imprescindible para el logro de la emancipación; es decir, no logramos que la estrategia de dominación sea comprendida como lo que es:  el modo de acción que pretende desesperadamente ocultar la preexistencia  de sociedades de signo opuesto, de una civilización previa a ésta y de signo opuesto, base material concreta de cualquier esfuerzo por comprender qué es lo que somos, cómo, para qué y contra quién luchar, y que por esta lucha, ya se vislumbra que sólo hasta hoy somos ángulos opuestos.
En el artículo que tomé en cuenta para decir esto que digo, se invoca con cierta ingenuidad y euforia la necesidad de imitar el camino sueco, en todo el mundo patriarcal, es decir, en todo el mundo. Contradictoria es la vía liberal y neoliberal y la próxima maniobra neo de lo viejo neo. Cada cuál a la buena de dios no se compadece con un Estado liberal benefactor de putas. Pero qué escarnio esta satrapía. Nada mejor que subvencionar putanas se les ocurre a estos populistas. Viejas y conocidas canciones.
Desde los ojos de las mujeres prostituirse seguirá siendo una última intención desesperada ante la ausencia de alternativas dignas viables. Será para los hombres una excelente oportunidad de mostrar su naturaleza ante la debilidad física en el marco civilizatorio en el que rige el tabú del sexo, en el que está prohibida la sexualidad espontánea y autorregulada por la propia naturaleza humana en libre expresión.
Repriman la sexualidad espontánea a un hombre y tendrán un perverso o un criminal. Repriman la sexualidad espontánea femenina y tendrán una sociedad de risa relativa, opaca, una civilización sufriente. Repriman la sexualidad del conjunto humano y tendrán vigente además, el mundo de los fuertes basado en el conflicto, la guerra y las prácticas apropiatorias extremas que vivimos. Mientras la vida natural se abre paso intentando restaurar la espontaneidad, la armonía y la paz en las relaciones humanas, los carceleros persisten en reprimir, regular las prácticas, generar confusión y tolerar la industria del crimen con el fin de que la vida se mantenga en los carriles diseñados por el patriarcado desde los llamados ‘libros sagrados’.  Habría que mirar bajo esta lente a la alianza vaticano-sionista que ya promueve santos propios, ocultamientos y crímenes conjuntos.
No obstante, para acercarnos a comprender la tentativa de regulación sueca, vale decir por último. La industria de la esclavitud y el crimen en al ámbito de la prostitución es connatural al patriarcado, a su genética, pero hoy, el sentido del sonar de alarmas preocupadas surge porque el crecimiento de los factores que producen prácticas prostituyentes está amenazando con atentar contra la propia seguridad del sistema de dominación en su conjunto.  Por citar factores léase, aumento alarmante de la desocupación en el mundo, con sus secuelas de miseria, hambre y desamparo para centenares de millones de personas. Al menos, esta situación que no puede resolver el capitalismo, puede sin embargo afectar la imagen del sistema de dominación y tornarlo visible para el conjunto de la población humana, la que hoy piensa en carriles más simples, en partidos políticos, instituciones multinacionales y prácticas de reproducción basadas en el sufragio universal impuesto por el triunfo de la democracia indirecta hace sólo dos siglos.
Y aquí os dejo con los estados de este actual resentido aparejo burgués. Mientras el comando trata de elevarlo os digo que este barco es hundible, ya escuchamos que se resquebrajan sus señoriales estructuras. Habrá que darle de beber. Elevémonos juntos mujeres y hombres por sobre esta podredumbre. Recordemos que para el sistema de dominación prostituirse es otra intención desesperada. Algunos creen que es suficiente una vía metodológica para salvar el barco. Tengo miserias dudas.

Dfa, 7-11-14.-

lunes, 20 de octubre de 2014

muere sin dudas muere, celebremos su muerte...

NUNCA vivimos un momento tan especial que busque concientemente la disolución de las fuerzas sociales y las energías vitales. Ningún fin de época se tornó tan virulentamente antivital. Ningún sistema de dominación conocido buscó aniquilar la mitad de su propia población para garantizar su reproducción. Vivimos un momento único sin precedente alguno, una gran oportunidad disolutoria, un excepcional sentido de futuro surge ante nuestra vista basado en la certeza de la muerte de esta muerte. Años más o menos, todos los caminos de este paredón, de esta fosa común, de esta formidable cárcel, de este gran cementerio conducirán a Roma. Y esta Roma también caerá. Vivimos bajo un gran privilegio, no todos los días muere Roma, no todos los años se cae una civilización, no todas las décadas muere un impostor de semejante tamaño. Vivimos un momento de gran expectación, estamos ante el fragor de la caída del gran engañador, del gran distorsionador, del gran ilusionista, del gran filibustero, del gran infante caprichoso carente de madre, del gran desolador, del gran criminal, del gran apropiador, del gran usurpador, del gran conquistador, del gran mediocre, del gran ridículo, del gran solista que nos mató nuestro mejor coro. Él o todos. Quien lo defienda es su propio enemigo de sí mismo y no lo sabe. Seamos piadosos, luchemos, ayudémosle a morir.             

domingo, 28 de septiembre de 2014

una revolución social necesitará una revolución cultural (complementariedad)

Llegó el momento de construir un Nuevo Orden Mundial.
Palabras más o menos se han escuchado y leído desde el comienzo de la aplicación del sistema de dominación sobre la vida humana, hasta en cada manifestación en que los poderes establecidos en diferentes épocas han visto amenazado sus subsistemas de dominación, porque aunque el primigenio sistema de dominación patriarcal (SDP) sigue insistiendo en alegar su eternidad, ahora sabemos gracias a la ‘Revolución Arqueológica’, que sólo es el producto de esfuerzos terrenos, tanto así como que hoy son simplemente poderes capitalistas los que reaccionan ante un estado de cosas desfavorable.
En otra dimensión del mismo problema, en la más reciente actualidad confirmamos una aguda situación que se caracteriza en que los hombres arrecian en todo el mundo aferrándose a los poderes patriarcales conferidos, en lo que podemos denominar ‘una reacción sangrienta a la reacción’. Efectivamente, los hombres descargan sobre las mujeres en grado creciente su violencia, la que surge de sus frustraciones cotidianas laborales, tanto psicosociales y sociales como reactivas ante la tendencia irreversible constituida por las mujeres en su lucha centenaria conciente por la liberación de la femineidad y la restauración inconciente de la vida armónica. Es decir, quien vea en esta actual riquísima situación una simple repetición de conductas represivas se perderá el zumo de la caña que este aroma investigativo exhala.
Se requiere sólo un poco de atención. Los desenterramientos arqueológicos recientes muestran que las sociedades maternales matrifocales existentes desde 11 mil años A (atrás), y que se desarrollaron en gran parte de Europa y el ‘occidente’ asiático, vivían en armonía no beligerante, en el ejercicio de una plena sexualidad espontánea, con prioridad en el cuidado de las criaturas, sin dioses ni jerarquías, ni guerras ni incendios, con excedente económico sin Estado, en ciudades de hasta 20 mil personas edificadas en los valles.
Más allá de todo lo que podamos pensar acerca de esta información, surge rápidamente que hombres y mujeres convivieron durante siete mil años al menos, en armonía. Qué significa esto: que si ya lo hicimos, está en nuestra naturaleza biológica la opción de lograrlo nuevamente. La exigencia diría, aquí, focalizar aquí, porque este es el motor material que impulsa todas las tendencias libertarias humanas en todos los sentidos. Está en nuestra naturaleza la libertad, la igualdad y la fraternidad, la armonía y la felicidad. No se trata de utopías bienintencionadas, ya que la base de lo posible, aquí en nuestra tragedia humana, no es ideal, sino de material concreto, y surge de la naturaleza biológica de nuestros propios comportamientos espontáneos libres.
Todo lo que sufrimos, todo, todo, todo lo que sufrimos es el producto de la represión impuesta a nuestra naturaleza biológica humana, para exigirnos la adecuación al sistema patriarcal de dominación que enluta la vida desde hace 4 mil quinientos años. Y es desde allí, desde donde tenemos que pensar palabras de uso cotidiano como adecuación, o adaptación, tan sólidas como peligrosas palabras envolventes.
¿Nosotros entendemos el mundo en que vivimos?... ¿Sí? Creemos que no es posible entenderlo en profunda plenitud si no se incorpora a las investigaciones científicas y no se valora adecuadamente la información que surge de la ‘Revolución Arqueológica’, en todas las áreas del conocimiento.
Hace 4 mil quinientos años el patriarcado conciente diseñó su por entonces Nuevo Orden Mundial, y comenzó a aplicarlo con sus sangrientos sagrados métodos. Cuando llegaron aquí los europeos importaron su NOM y masacraron en cien años a cien millones de personas, un gran porcentaje de las cuales vivía en armonía con sus pares, con la naturaleza y el entorno.
El advenimiento del actual patriarcado, el capitalista, necesitó masacrar decenas de millones de personas para imponer en las prácticas cotidianas la adecuación de los dominados a conceptos tales como mío-tuyo, piedra angular del desarrollo posible a nivel continental de la propiedad privada, la que hoy nos parece a muchos de nosotros, tan natural. Esa noción no existía en las cosmovisiones maternales europeas y asiáticas del neolítico, y tampoco en las del continente americano en su conjunto. Esta es la ‘verdadera’ razón de semejante masacre, la misma que podría ayudar a comprender el ensañamiento de la insistente devastación africana.
El NOM patriarcal no se priva de nada. En nombre y por derecho propio sale a imponer sus verdades como si las del resto sólo fueran falsedades o ignorancias, o retraso evolutivo. El progreso capitalista tiene olor a sangre quemada. Tan quemada como la sangre sabia de las 8 millones de mujeres acusadas de brujas por la benemérita Santa Inquisición durante el desarrollo del fatídico siglo xvi. El problema es que en el hoy actual lo sigue haciendo. Y si nos dedicamos a contemplar, lo seguirá haciendo porque está en su naturaleza. Lo interesante es observar que el NOM patriarcal muta para adaptarse a las presiones que lo enfrentan.
A modo ilustrativo. El cerco y acoso a la revolución bolchevique por la alianza defensora del capitalismo, por acción de varios ejércitos de diferentes naciones burguesas, puede verse como un intento de ahogar el derrotero libertario de la humanidad. El acoso a la revolución china, el descuartizamiento de Corea, de la propia China, de Vietnam, Camboya y Laos, fue otro intento del mismo signo. El recurrente destrozo de la propia Europa. El acoso y ahogo a los intentos socialistas en América huele similar, y la excepción, la revolución cubana, lo sigue experimentando, al acoso, sí. Los acosos que frustraron las revoluciones europeas y africanas en el siglo pasado tienen sesgo similar de similar intención: el orden mundial establecido hace 4 mil quinientos años y sus respectivas variantes étnicas y religiosas, no cederá el liderazgo cultural ni el ejercicio del poder, por el contrario, sus movimientos denotan una fuerte propensión creativa dispuesta a retenerlos cómo sea. Anotemos: a- liderazgo cultural civilizatorio y b- ejercicio del poder efectivo.
Posiblemente surja de lo expresado, que nuestras versiones de ‘lo que hay que hacer’, requiera mayor flexibilidad y creatividad en las enunciaciones y estimaciones de los propósitos y su camino estratégico. Como acabamos de decir, hay dos variantes, pero que en la práctica, entre nosotros se disputan en el terreno la supremacía táctica: uno, es aquél que considera a la toma del poder como la herramienta prioritaria, para luego, disponer de los cambios sociales necesarios. Otra, la tendencia que indica la necesidad de generar un cambio cultural que alcance el poder de abajo hacia arriba. Una quiere evitar distracciones y dispersión de fuerzas, y la otra, que se encarame el personalismo repeticionista reproductivo de los órdenes jerárquicos. Creemos que estas dos vías regias con sus variantes, no son antitéticas, sino muy por el contrario. Parecen antitéticas porque no se ha logrado comprender que subyace entre nosotros un enemigo en común: el patriarcado, que lejos de configurar una mera cuestión de género, afecta el conjunto de las relaciones humanas, y sus logros presentes y futuros. Vale decir a esta altura, que surge de una mirada atenta a la información que ofrece la ‘Revolución Arqueológica’, que el patriarcado supo combinar estas variantes hasta establecerse sólidamente 3 mil años (A), mediante la imposición y sangrienta vigencia de sus libros sagrados, el casamiento monogámico hebreo y la aparición de la Ilíada.
Observando los problemas surgidos bajo la hegemonía precapitalista y capitalista, advertimos que el sistema de dominación patriarcal (SDP) incluye desde que tomó y se consolidó en el poder a nivel mundial, todas las variantes conocidas de conflicto y lucha de clases, incluídos por supuesto, los ensayos generales socialistas del siglo xx. Es así que se nos simplifica el camino, ya que se nos presenta un único obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas y reproductivas humanas.  Se trata de un mismo obstáculo que seguimos comprendiendo como si se tratase de varios y diferentes. Ocurre que nos ha confundido la variedad con que se nos presenta el resultado de nuestra propia lucha. Claro. Las variantes que se nos imponen desde el ejercicio del poder son tantas y de tan diferente carácter que nos han ocultado que sólo se trata de la diferencia respecto de nuestros propios logros en la puja por restablecer la arrebatada libertad, la devastada armonía, la destrozada fraternidad, y la sepultada felicidad. Es así que podríamos suponer que habría que combinar estas dos vías en un solo propósito, la lucha por la toma del poder junto a la lucha por imponer un cambio cultural. Con qué objeto: restaurar la armonía en las relaciones humanas productivas y reproductivas. Nada más y nada menos, ya que debemos reconocer que se trata de la llave maestra para la recuperación del conjunto de la naturaleza humana devastada.
Ahora bien, qué se espera de nosotros, es decir, de los hombres. Es conveniente recordar que el SDP también reprimió la naturaleza biológica del hombre hasta reducirla a un puñado de comportamientos violentos, cuyo valor actual reside en la mayor o menor eficacia que logre en la reproducción del sistema que lo diseñó. Visto así, el hombre oprimido tiene sobre sí una doble responsabilidad: mantenerse como agente activo para la eficacia del sistema de dominación, e ignorar la mutilación a la que fue sometido. Esta duplicidad en el rol asignado lo convierte en un agente para el mantenimiento de un estado de esclavitud humana, estado que tiene a las mujeres como a sus objetos dilectos y a los hombres como a objetos de control. Si ya hicimos el balance de lo que significa ese rol controlador en la vida de nuestras sociedades y en las nuestras propias, podremos avanzar este análisis hacia la comprensión de este problema sin creer que sólo se trata de una argucia justificadora del papel criminal intensificado actualmente, con el que los hombres siguen golpeando a las mujeres. A cambio de esta responsabilidad dual de dominante-dominado, el hombre recibe las prebendas otorgadas por los diseñadores de su rol histórico. A los hombres les queda reflexionar acerca de su propia y paradójica condición: se trata de posicionarse en el ruedo para proseguir o para abandonar el camino que les fue conferido.
Ante esta disyuntiva radical, recordemos palabras de Casilda Rodrigañez Bustos en La rebelión de Edipo II:
Hoy el hombre también se encuentra en una situación contradictoria; tiene que seguir siendo un 'guerrero' en la lucha competitiva profesional y pública, pero al mismo tiempo el modelo viril tradicional se está resquebrajando, y por debajo de la armadura emerge el cuerpo masculino que también desea hacerse regazo.
En este párrafo Casilda permite entrever que los hombres también han sido mutilados, algo que las mujeres saben y que los hombres ignoran. Los hombres ignoran que fueron sometidos a un estado de sumisión y mutilación inconciente porque el andamiaje patriarcal se los oculta y los premia como al chimpancé, promoviendo las acciones más proclives a la naturaleza masculina, es decir, todos los derechos de posesión y todos los derivados de la potencia física y la hostilidad competitiva en la que pareciera moverse con mayor eficacia y fluidez. Los saberes científicos por boca de Casilda ven la situación como una esperanzada transición:
En lo que alcanzo a ver, creo que las mujeres hemos empezado a tomar en nuestras manos la recuperación de la maternidad. Nuestros hermanos nos ayudan. Nuevos arturos se tatúan serpientes en las muñecas y se niegan a bajar el estandarte del dragón. Y aunque la transición sea lenta, y la Santa Inquisición todavía queme algunas brujas, ni Hércules ni Perseo, ni San Jorge ni San Patricio, ni la Virgen María ni el Arcángel San Miguel podrán volver a aplastar la serpiente, al menos de una manera tan tajante y tan definitiva como en los comienzos. La conquista de la cuota de dignidad alcanzada por el feminismo es irreversible; y la in-dignación nos ha permitido tocar fondo en nuestro cuerpo, despertar sus pulsiones y su libido, recuperar la fuerza del deseo materno. El deseo materno nos impide mantener los ojos cerrados, porque
necesitamos un mundo habitable para nuestros hijos e hijas.
¿Y lo que se espera de un hombre? ¿Cual sería la dirección deseable?
La función del hombre con respecto a la maternidad es la de protegerla, garantizar que a ninguna criatura le falte la madre imprescindible que le corresponde.
Se hace necesario pensar que esta versión de las relaciones humanas eliminan ‘el fanatismo sexista’ en pro de la búsqueda común de soluciones globales al problema. De estas pocas letras surge un perentorio llamado a la conciencia de los hombres, el cual se transformará en una exigencia en la medida en que sea burlado o desconocido. Tengamos presente que esta aguda situación mundial intensifica la muerte de mujeres producto de la hostilidad y el rechazo de los hombres ante el avance en las posiciones conquistadas por las mujeres contra los mandatos de la civilización patriarcal presente. Tengamos también presente que mientras los hombres aleguen ignorancia respecto del conjunto de su responsabilidad en cuanto al cumplimiento de su rol activo como agentes patriarcalizantes, la transición se extenderá hacia mayores dificultades que las que hoy sufren las mujeres, lo cual justificará la simple y superficial apelación sexista contra los hombres. Tengamos también presente que el ardor sexista contra las actitudes de los hombres puede parecer acertada, aunque omite el hecho de que dichas actitudes surgen de un sector de la naturaleza humana que también ha sido y sigue siendo reprimido.
Algo para terminar esta sumaria descripción.
Más allá de las precisiones, surge necesario:
-que los hombres renuncien a su rol de agentes patriarcalizantes.
-que las mujeres y los hombres se comprendan recíprocamente como aliados en la lucha por la restauración armónica a expensas del enemigo común de la vida.
-que las mujeres y los hombres acepten la importancia estratégica de la alianza.
-que los sufrientes se comprendan recíprocamente como víctimas del orden patriarcal ancestral y del vigente, que hoy lleva el nombre de capitalismo.
-que luchen de conjunto por la abolición de la sociedad patriarcal capitalista.
-que forjen nuevas sociedades que luchen contra la herencia cultural patriarcalizante.
-que forjen un Nuevo Orden Mundial que luche explícitamente por la restauración de las relaciones armónicas destruidas.
Recordemos, para terminar, que las relaciones humanas ancestrales reservaban a los hombres un papel constructivo que los hombres deberían valorar y recuperar al servicio de un restaurado mundo comunal. Aquí, las mujeres recuperarán su naturaleza en plenitud, que no es otra que el ejercicio espontáneo de la fuente de vida.
Se hace necesario responderle al monje negro de la civilización patriarcal capitalista actual, quien en estos días propuso a EeUu y China lo siguiente:
‘Llegó el momento de construir un Nuevo Orden Mundial’.
Desde aquí creemos que, si en el comando de la civilización patriarcal actual se lo exige, queda en claro que es lo que nosotros debemos lograr: la restauración del ancestral mundo maternal que surja de la construcción de un nuevo orden mundial ni capitalista ni patriarcal.
“Llegó el momento de construir un Nuevo Orden Mundial” al servicio de la vida en plenitud.
Suscribamos juntos mujeres y hombres lo que decía Amparo Moreno: “…las mujeres…no podemos desear para nuestros hijos más que el mejor de los mundos posibles.”
28-9-2014.-
Aporte para el Encuentro Nacional de Mujeres que se llevará a cabo en Salta en octubre próximo. Con saludos fraternos.
... a la memoria de Melina y Paola,
dfa.-

sábado, 13 de septiembre de 2014

la llave de los campos sionistas

Por qué la colectividad judía no se da cuenta que la dirigen personas que la van a perjudicar?
Si bien las metodologías de cooptación y nepotismo son suficientemente lo común de un rasgo en todas las colectividades, en este caso, el comando sionista pugna por cubrir todas las vacantes con ‘gente de la cole’, con lo que a mediano plazo produce lo que ya hoy se puede llamar ‘sobre-representación’, y más adelante en esta misma lógica, será (tal vez?) directamente exclusión de cualquier otra persona que no sea de su interés.
Los miembros hoy beneficiados, no se dan cuenta porque por ahora en épocas de alta desocupación, el comando sionista cumple un papel aglutinante basado en el amparo ‘de los suyos’. Así, muestra una cara en público y la otra janiana la deja entrever mediante el trato ríspido e implacable con todo lo que le moleste o le critique. De este modo, el comando sionista, no sólo muestra un modo eficaz de enfrentar y defender lo propio de lo ajeno, sino mediante este particular espejo, les hace ver a sus subordinados miembros, cómo serán tratados si uno de ellos osase criticar sus prácticas ‘en público’, porque aquí sigue en valor la distinción público-privado.
Hasta aquí nada nuevo. Se trata de antiguas prácticas sociales utilizadas desde ‘la más remota antigüedad’. No obstante, se trata en este caso, también de tales prácticas en una colectividad extremadamente autocentrada y no parecen debidamente estudiadas las razones de esta especie de compulsión a mantenerse en dicha pertenencia por parte de las personas que tengan ‘en su sangre sangre judía’ a pesar de las distancias y el tiempo. Sería algo así como un hilo que unifica lo que aparece diferente con la sola noticia de que se tiene dicha procedencia gracias a la de algún miembro directo del grupo familiar.
El sionismo utiliza políticamente lo que los autodenominados miembros de 'la cole' experimentan como un sentimiento de inmanencia respecto de algo que ‘está a todas luces bien visto’. Algo así como la pertenencia a una determinada aristocracia. Bien considerado, como una pertenencia que otorga cierto status, cierto privilegio basado en las leyendas culturales y en las certezas sociales, en los amores, en los temores y en los dolores. Y ahora más que en otras épocas, podemos notar que el hilo aglutinante tiene además una fibra de conveniencia. Ya no hace falta hacer la de Pedro ni cambiarme el apellido, por el contrario al menos por aquí y allí arriba, es considerado todo un bien ser portador de apellido.
El artificio literaturesco debería caer si nos atuviésemos a las más elementales conductas morales, pero, no parece el caso por ahora de que se note en este caso. De qué artificio hablo.
Mi prestigio, el prestigio que percibo en mí, esa sensación especial, se basa en un cuento, un largo cuento, un bello cruel eficaz hábil criminal excluyente influyente semhistórico adulterante avasallante delirante sociópata narciseante atrapante aterrorizante maravillante cuento, pero un cuento. Mi prestigio me conviene mami. Claro que te conviene hijo. Mi prestigio me dará soluciones.
Es que hoy, nadie en su ‘buena fe’, puede aferrarse a ese prestigio, salvo que sea un hombre de fe, o sea una mujer de fe, y por tanto, necesite aferrarse a algo superior que le diga que es alguien superior. De escaleras y peldaños se trata. Los peldaños de los juegos de plaza tienen un último peldaño y después el abismo. Abisales. Avisale que es víctima del producto de una gran falsificación jerárquica genocida ignorante prepotente que incluyó todas las prácticas desproporcionadas y nefastas que conoce la humana existencia, y la restante. Y no me hables acerca de que hay peores y no me ocupo de ellos. No trates de esconder tu fe. Ya me ocupé de esos otros que tanto te ocupan. Y de por qué te ocupan tanto, también.          
Al menos por aquí, y también por allí, en La Argentina, el comando sionista levanta la polvareda suficiente como para evitar que se vislumbre que los autocomplacientes sentimientos propios son sólo el producto de una gran malversación, de un hiperbolizado esfuerzo ficcional, algo propio como de una epopeya legendaria con pretensión histórica, una sobrespecie de larga ‘novela histórica’. Una donelleada novelona historizada, aunque de gran nivel. En todos los sentidos, de gran nivel.
Pero, como todo artificio tiene un límite, sepamos de uno universalizante por sus efectos disolventes de todo lo versado: la ‘Revolución Arqueológica’, científica, censurada, distorsionada obra de la lituana Marija Gimbutas, la bióloga española Casilda Rodrigañez Bustos y muchos otros, le ha mostrado a quien así lo desee en qué consiste la magnitud de ese gran artificio ficcional.
Si después de enterar a la colectividad judía que su sentido de 'pertenencia’ es el producto de un gran novelón llamado Génesis -algo así como la declaración de principios del patriarcado destructor de la humanidad-, si después de enterarle, persiste en permitir que la involucren en estas prácticas autocentradas que por extensión configuran un obstáculo para el desarrollo de relaciones humanas fraternas, deberé decir que no sé por qué no se dan cuenta que la dirigen personas que la van a perjudicar.

Dfa, 13 de setiembre de 2014.-

sábado, 23 de agosto de 2014

¿Lugones, dónde queda el redil? La Vuelta del Martín Fierro.

No obstante, para mí... -quién soy yo, nadie, nadie menor distinto de los alguien-. No obstante para mí, poeta, el Martín Fierro, una obra escrita mediante plena simbología patriarcal, trabaja inconciente en el significado registro de nuestro sello de origen pastoril, seminómade, luego aldeano: la vuelta al rebaño como imperativo cuasi biológico propio de la lógica del dominado. 
La Vuelta hacia dónde. Hacia el redil, hacia la sopa en la que se licuidifica impetuosidad. En qué momento: a fines del siglo xix, momento en el que las papas comenzaban a quemarles el corral a las elites.
Si el Martín Fierro es el poema nacional, alguien ha transferido su patente de esclavos a nuestra Nación. Pero como a mí los problemas nacionales se me enconan en lo global humano, mi quejica amarga va en otro sentido algo menos estrecho, aunque tiene nombre: Leopoldo.
 Pero Lugones, chamigo, ¿tanto le desesperaba ese ‘otro’ que saltaba de los barcos en pelotas? Usted, tan otrora socialista fundador del partido, ¿no supo echar un vistazo por debajo de los chiripáes europeos hasta corroborar mismas pelotas con no tan distinto anarquizante aroma a ruido? Aquí me dicen que usted sufrió un ataque aristoprovinciano de jvg. Y, podría ser.
Usted recordará a pesar de los tiempos, que el gaucho Martín Fierro en  La Ida, es un anarco de los genuinos. Ah, le obnubilaron los destellos del desorden que percibió en  La Ida, y corrió dios nos libre hasta la esquina del aplauso por  La Vuelta. Pero Lugones, chamigo, tristeza es verlo a usted envuelto en un estrecho de aquél desvelo. 
La Vuelta de Martín Fierro fue escrita por encargo de los aprendices de burgués concientes de que algo andaba por fuera del rebaño en nuestra patria. Haga memoria amigo. Un encargo de muy similar signo aunque de una muy distinta magnitud, le habían encomendado a Homero, con el fin mitologizante que borrara las inmensas huellas de las sociedades maternales previas al patriarcado, tan incómodas, tan opuestas a lo mío-tuyo, tan proclives al ‘nosotros’, tan americanas nativas, tan naturalmente opuestas a la propiedad privada y a los personalismos. Pero Lugones, chamigo, dónde quedó su hombría de bien pensante, quién asesoró su imagen, lo suyo es fastuosamente tinellesco, haga el favor Lugones, devuélvanos la plata. Que usted no tiene, que fue un hombre sano. Y bueno, que hagan o pidan una vaquita Marechal, Rosa, y el resto de la forja dominado. No sé. 
Pero no me distraiga Lugones, le estoy hablando del Martín Fierro, lo suyo es, lo suyo, es imprescriptble, usted nos robó el agua, usted, lector de Marx y Bakunin. 
Haga el favor Lugones, devuélvanos la sed. 
dfa, 22-8-2014.-