jueves, 21 de agosto de 2014

MEDIEVALIZACIÓN CAPITALISTA -homo ludens patriarcalis-

EL VALOR DE LA CENSURA como método de recolonización y dogmatización.-

Una vez cerrado el ciclo maquiavélico en cuanto a la separación de la ética y la política, podemos exigir de los científicos -ya es hora- un comportamiento comprometido que rechace las situaciones que promueven los emprendimientos imperialistas, es decir, desde la GTA*, renovados modos de exterminio.
Es momento de escuchar atentamente, nos recuerda sin hacerlo el antropólogo norteamericano David H. Price: “…en el devenir histórico de las empresas coloniales primero llega la infantería, luego los ingenieros en minas y los agrónomos, algo después los misioneros y finalmente, los antropólogos. Las tradiciones antropológicas británicas, francesas, holandesas y alemanas estuvieron ligadas con las aventuras coloniales en África, Asia, Indonesia y otros lugares, mientras los estudios etnológicos en Estados Unidos entre los pueblos originarios americanos no pueden ser separados de una vergonzosa historia de conquista y genocidio”.
Price, un científico que no tiembla en sus afirmaciones, también afirma que las guerras actuales las llevan adelante los antropólogos. Nosotros diremos que si bien los soldados de vanguardia son ellos, el método imperializante aplica en prioridad, tal vez con una intensidad incomparable, la censura de información científica de gran interés social general, como arma decisiva de sometimiento y mantenimiento del orden establecido. Esto es así, porque lo que revela la Revolución Arqueológica (RA),  afecta directamente las raíces de la actual civilización, desoculta el artificio patriarcal, devela la magnitud de la represión, exhibe la manipulación y la infantilización de las personas por parte incluso de las ‘mejores personas’, descubre las falacias científicas, enfoca en las principales columnas del edificio inventado por el aparato propagandístico desde Homero hasta Riane Eisler, contiene una capacidad disolvente que preocupa al comando civilizatorio patriarcal. Ya veremos por qué.
Una vez asumido el compromiso aludido miremos un poco más de cerca. La importancia de la RA estriba en sus alcances y consecuencias de aplicación, en algunos casos, ineludible. Esta novedosa situación surge porque se han descubierto desde 1961, en el marco de lo que se conoce como ‘Vieja Europa’ (Old Europe), en centenares de sitios arqueológicos, en gran parte de Europa y el Occidente de Asia,  sociedades anteriores en 7 mil años a las aceptadas como más antiguas. 
Estos descubrimientos científicos se los debemos al trabajo esforzado de la arqueóloga lituana Marija Gimbutas, al inglés James Mallaart, y muchos otros que arriesgaron su vida y sus profesiones para legarnos semejante verdad histórica. Estas sociedades tienen una antigüedad de 10 mil quinientos años y se extendieron por gran parte de Europa y el este de Asia. Sus características salientes indican que fueron sociedades no religiosas, maternales, armónicas, agricultoras, no beligerantes ni jerárquicas, fraternas, comerciantes, con excedente sin Estado, cuyas ciudades por centenares ubicadas en los valles, alcanzaron hasta 20 mil habitantes cada una, en todo el territorio de su influencia. 
Detengámonos un momento. Originalmente, fueron sociedades maternales (no matriarcales, ni matrilineales), sino matrifocales, es decir, basadas en la armonía de los sexos, no en la autoridad de las mujeres, como se pretende, armonía que se lograba en base al despliegue pleno de la sexualidad femenina, la que sigue proporcionando naturalmente ayuda mutua y cooperación, a pesar de la represión impuesta conocida como matricidio o ginecocidio y la prohibición al conjunto humano del ejercicio de la plena sexualidad.
Estas sociedades euroasiáticas, de notorias similitudes con las que cubrían toda la geografía americana, también devastadas, tenían como prioridad a las criaturas, cuyo amparo y el de los desvalidos corría por cuenta del conjunto. Fueron sociedades de agricultores cuyo excedente se repartía y comercializaba por medio de una red extensa que abarcaba casi todo el territorio europeo y el occidente asiático, sin huellas de conflictos ni guerras durante 7 mil años. 
Fueron sociedades que priorizaban el placer como vía de acceso a la felicidad y a la fraternidad mediante la cooperación, lo cual concretaba el principio libertario sacándolo de una mera enunciación abstracta. Estas sociedades entendieron al trabajo como juego, eran joviales y celebraban la vida. Se las conoce también como sociedades de la ‘Celebración de la vida’. 
El resultado científico muestra que no fueron sociedades guerreras ni jerárquicas, sino armónicas, fraternas y a-religiosas. Los cementerios no muestran signos de jerarquía alguna, ni lujos, ni ostentación, ni templos ni culto a dioses. En ellas se practicaba un culto muy extendido en el tiempo a la Tierra en tanto posibilitadora de vida, y a la fuente de vida humana, al útero y la matriz y el cuerpo de la mujer, lo que les confirió el carácter de ‘maternales’. Esta particularidad puede apreciarse en el millar de pequeñas obras de arte desenterradas talladas en marfil y en piedra de hasta 40 mil años de antigüedad. 
En suma, estas sociedades fueron anteriores al patriarcado, el que las arrasó desde hace 4500 años para imponer gradualmente la civilización que hoy nos rige, ya que el ataque de las hordas de pastores arios y semitas fue modificando poco a poco las características primigenias, convirtiéndolas en matriarcales y guerreras y luego derivando el comando político-militar hacia la mayor fuerza física del hombre, hasta asimilarlas al modo de vida patriarcal.
Se hace necesario decir que la bióloga española Casilda Rodrigañez Bustos, sintetiza las virtudes de estas sociedades sobre todo en su libro de 2001, ‘El asalto al Hades’.
Ya desde aquí podemos vislumbrar por qué este singular y extraordinario descubrimiento está sistemáticamente boicoteado, desfinanciado, censurado, oculto y distorsionado por las fuerzas culturales patriarcales. En Argentina la censura es efectiva y se traduce en la ausencia de los principales autores de la ‘Vieja Europa’ de los catálogos de las principales bibliotecas. Tampoco figuran en los catálogos de las librerías del circuito comercial autores como los nombrados, incluyendo a Josu Naberan, la antropóloga argentina Martha Moia, Francisca Martín Cano, Anne Baring, Jules Cashford y muchos otros. 
Mientras pensamos en lo dicho, diremos que hoy, 40millones de especies en extinción del Amazonas son robadas con destino secreto. Es decir, el patriarcado tiene una gran versatilidad para sobrevivir -tanto como ninguna otra civilización conocida-, y es por eso que ya se prepara para reproducirse al ‘infinito’, ya sea en África, la Antártida, la luna, el sur de Argentina y Chile en donde intereses multinacionales han comprado millones de Ha, o donde pueda, tanto en caso de cataclismo climático como de autodestrucción.
Es sumamente importante detenernos un instante para valorar someramente qué aspectos del conocimiento científico afecta la RA. La RA aporta información que afecta a las más importantes áreas del saber actual, allí las afirmaciones establecidas como estables, son prácticamente ridiculizables, como por ejemplo, que la naturaleza humana tiene un ‘tanatos congénito’, un instinto de muerte que nos haría proclives al conflicto, la destrucción y la guerra.
El rugido de la verdad científica será muy difícil de acallar, aunque en otras áreas es más obvio que en lo psi y lo bio. En Historia, para proseguir, habría que datar nuevamente Historia Antigua, ya que lo social existente previo a los Sumerios con atisbos de escritura, es anterior en cuatro mil quinientos años. Lo griego desaparece como supuesta primera construcción de civilidad organizada. En Economía y Ciencias Políticas se reevaluará que hayan existido sociedades con excedente económico sin jerarquías ni surgimiento de Estados. En Sociología el golpe es evidente. También deberá valorarse adecuadamente en cuanto al concepto de comercio, ya que no existía tal como lo conocemos histórica y universalmente, sino como magníficas redes de intercambio basadas en las necesidades humanas tales como el amparo a los débiles, al conjunto.
Un párrafo especial requiere la ausencia corroborada de un ego basado en la noción de mío-tuyo. Esta ausencia en la evidencia arqueológica muestra que la construcción del ego, derivado de la imposición del yo respecto del nosotros, es una necesidad de la jerarquía, necesidad establecida para incorporar a la vida como si fuese natural la propiedad privada de los objetos. Digámoslo sin temores, lo que surge es que la propiedad privada no tiene nada que ver con la naturaleza humana, es un invento fatal del patriarcado impuesto mediante una gran magnitud devastadora.
Ahora un poco de algo con cierta importancia pedagógica: cuando reneguemos de la vida, tengamos en cuenta que esta es la vida que diseñó el patriarcado conciente, y de ninguna manera se trata de un derivado de la naturaleza humana en su conjunto, ni de la vida como su inmanencia. Así es. De la evidencia arqueológica surge una importante diferencia en cuanto al comportamiento natural de los sexos. Las sociedades matrifocales amparaban al conjunto sin jerarquías ni sometimientos de ningún orden. Pero, en las sociedades patriarcales, es decir, pater, arké o arjé, principio, basadas en el principio paterno y la autoridad que de él surge, desaparece el interés o la eficacia en el amparo, se exacerba la jerarquización, la competencia y la ‘excelencia’ hasta el absurdo, se somete sistemática y concientemente, se nutre el aislamiento en detrimento de cualquier lazo afectivo comunal.
De aquí surge una tarea extra para los biólogos  –negarse será difícil-, surge que la naturaleza humana no es única sino dual: a- la naturaleza del hombre, b- la naturaleza de la mujer. Desde la filosofía no nos atrevemos a negarlo, sino que esta opción apoyada en la biología, nos resulta sumamente esclarecedor.
Por último, un aspecto que no podemos olvidar. De la evidencia arqueológica aparece una ausencia notoria de jerarquías en todos los órdenes de la vida de las sociedades maternales, ya sea en vestimenta, ausencia de objetos suntuarios o de aquello que pudiese mostrar una diferencia de niveles entre las personas. Aceptar esta evidencia podría molestarnos, nos resulta muy difícil admitirla porque ya somos el producto consumado, adobado durante cuatro milenios, el producto jerárquico y brutal del diseño civilizatorio patriarcal basado en la naturaleza masculina, es decir, en una parte de la especie humana, los hombres. Sin obviar que las mujeres también son parte ya de esta construcción, tanto psíquicamente como en otras áreas. No olvidemos que para el psicoanálisis ‘estar bien psíquicamente’ es estar ‘bien adaptado’. Adaptados a qué: al diseño patriarcal de la vida. Por qué. Por razones de eficacia en la dominación.
Baste para valorar adecuadamente este fundamental propósito patriarcal decir qué: que de acuerdo con la evidencia científica desenterrada, nuestra psique es un resultado cultural y de ninguna manera nos hallamos ante las manifestaciones psíquicas que tendrá la especie humana en libertad. Podríamos extender el argumento hasta decir sin gran margen de error, que este humano de hoy, triunfante desde hace 3 mil 800 años, debería llamarse Homo Ludens Patriarchalis. Es casi obvio para la información científica de que disponemos, que la civilización actual y el comportamiento individual y social que ha establecido, es entonces un algo completamente contingente, es decir, nada natural, ni inmanente ni eterna como se pretende, sino sólo el resultado del particular modo de jugar que lleva el macho humano en su naturaleza. Obviamente también, enciende una luz de alerta respecto de la eficacia de los futuros sistemas de reproducción de la vida que el patriarcado pretenda comandar.  A su vez, permite señalar un nivel diferente para el enfoque del estudio de los sistemas socialistas emergidos en el siglo pasado. Esto y mucho más surge de un somero análisis de la obra de la Vieja Europa, a partir de la denominada RA.
Es en suma el sentido y el propósito de esta publicación, poner al servicio de quienes se comprometan en el legítimo interés por estas humanas cuestiones, nuestra mejor disposición al debate abierto en el presente escrito, así como a las aclaraciones y rectificaciones que fuesen necesarias.


 Desde la clara mirada de los valientes que se niegan a matar niños palestinos tal vez en recuerdo de Acosta Ñu, surge una renovada forma de hacer política: la que exige de nuestro compromiso la lucha contra el engaño, el ocultamiento, la distorsión y la amenaza, el desfinanciamiento, el truncar carreras científicas, la invisibilización de información científica no adecuada a los fines de la civilización patriarcal, todas ellas conductas metodológicas imperiales que insisten en volver a enterrar la evidencia científica incómoda que surge de la ‘Revolución Arqueológica’, lo que indica sin equívocos que el patriarcado capitalista en la actualidad, se ha ‘medievalizado’, muestra claros rasgos oscurantistas, anticientíficos y criminales, como lo fue desde su cuna hace 3800 años, y con una intensidad que recuerda sus orígenes.

*Guerra de la Triple Alianza 

No hay comentarios:

Publicar un comentario