domingo, 19 de julio de 2015

contractualismo económico: el sueño de thomas piketty (bajo lic cc)

Contractualismo económico, el sueño de Thomas Piketty...
Frente al caos producido por la emergencia de la economía de mercado y ante los graves problemas institucionales que afrontaba la lucha entre los diferentes intereses de clase, e incluso al interior de los mismos sectores dominantes en las ‘naciones’ europeas a finales del siglo xvii, surgió una novedosa metodología que intentaba poner orden y legibilidad a los derechos de la nueva clase que surcaba hacia el poder: la burguesía industrial europea. Esta metodología denominada contractualismo prometía solucionar las desavenencias que se notaban al interior de los sectores dominantes y que dificultaban el acceso al orden social.
Fueron diferentes los modelos metodológicos contractualistas propuestos aunque en la base yacía una idéntica preocupación en los pensadores del sistema. Así fue que se logró contractualizar el devenir político, el social y el cultural, aunque se dejó de lado el área base de la vida de los pueblos: lo económico.
El área económica no ingresó en los planes del planteo metodológico por supuestas diferencias entre los teóricos acerca de qué es, en qué consiste y cómo debe tratarse el problema económico, por sobre todo las cuestiones propias de la surgente economía política.
De este modo parcial se desarrollaron los primeros acuerdos contractuales que produjeron grandes aportes y beneficios surgidos de los comportamientos pautados al interior de cada uno de los países que lo implementaron. Los contratos de carácter social lograron mostrarse como un medio resolutivo y eficaz como para afrontar cuestiones referidas al desarrollo de la vida de los pueblos involucrados, aunque jamás lograron erradicar el recurso a la guerra. De este modo transcurrieron los años necesarios como para que llegase a mediados del siglo xix el planteo de Carlos Marx, y con él se iluminó el sector económico del campo vital y la razón por la que el contractualismo lo había dejado yermo.
Sumariamente, el planteo de Marx indica que los problemas que ofrece la dinámica del sistema capitalista son de carácter endógeno, es decir, que no obedece su derrotero a ninguna lógica racional surgida de un planteo humano, y esta posición lo llevó a postular que la lógica propia del sistema lo conducía a concebir su propia superación, agreguemos obviamente de manera no automática.
Esta posición fue sistemáticamente abucheada por los defensores sistémicos aunque jamás dieron pruebas contundentes hasta el hoy respecto a en qué consistiría el supuesto error de Marx. La versión de Marx tomó forma al postular a la economía como resorte de situaciones en primer término, y en una posición subsidiaria a la política. Los políticos y los economistas burgueses y proburgueses destacaron el ‘error’ de Marx postulando a la política como primer resorte productor de situaciones, y enviando a la economía al sector de las subsidiariedades. Sin embargo, en este marco habían aceptado la persistencia de una ‘mano invisible’ que operaba el derrotero del ‘mercado’. Fue sólo una cuestión casi dogmática el enfrentar el planteo de Marx y el posterior de los marxistas, ya que la posición proburguesa hasta el presente no puede probar su razón, de lo contrario la ‘mano invisible’ habría dejado de existir. Hasta el hoy, quienes atacan a Marx no han logrado razones de peso como para afectar la continuidad de su vigencia en esta crucial cuestión acerca de ‘en qué consiste el capitalismo’.
En esta carencia se funda la intención desesperada de Thomas Piketty: Cómo es posible que los teóricos procapitalistas yerren en el diagnóstico y desconozcan en qué consiste ‘lo esencial’ de su invención económica, social y cultural.
Piketty, como buen economista profesional, no desconoce esta clave del debate, es más, no sólo que la conoce sino que la considera el motor pasional de su aporte a la historia de la economía política y del capitalismo mismo. Sería maravilloso para Piketty, lograr que los actores económicos, políticos y sociales alcancen un acuerdo contractual en el ámbito económico, liquidando por fin tres siglos de desorden irracional.
Es esta obviamente, una intención base y un objetivo madre de fondo en la obra de Piketty: lograr mostrar que la economía política tiene resortes políticos en su formulación y sus resoluciones, tirar abajo al fantasma del siempre incómodo Marx, dotar a la burguesía de la conciencia suficiente como para resolver la carencia histórica del método contractualista.
El sueño de Piketty es un sueño burgués, y como tal, es altamente probable que esté condenado al fracaso. Todo dependerá del grado de automatismo al infinito que logre el sistema bloqueando los intentos de derrocamiento a que se ve expuesto, o promoviendo con éxito los intentos restauradores. El sistema capitalista ha demostrado por todas las vías posibles no sólo que es la obra maestra del patriarcado, ni sólo que ha fracasado en la resolución de los problemas que afectan a la vida humana en su conjunto, sino que su prosecución amenaza efectivamente la continuidad de la vida misma.

Dfa, 19 de julio de 2015.-   










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sábado, 30 de mayo de 2015

HEGEL, GIMBUTAS Y LA CIVILIZACIÓN DE LA DIOSA (bajo lic cc)

Las tentaciones libidinales tienen bajo el imperio de la represión y el tabú sexual -es decir entre nosotros desde hace varios miles de años-, los más intrincados permisos para desplazarse siempre que no rompan el estrecho marco jurídico al que se las ha sometido. Este también es el caso de científicos que se ven obligados a interpretar su propia obra y son concientes del marco académico en el que luchan y conceden, pero tal vez no tanto acerca de los automatismos que dicho contexto les promueve a sus decisiones. Beneficiado por mi automatismo ya inmanente haré presente una hipótesis como para tratar de comprender el mundo en que tratamos de vivir.
En esta página indagaré someramente qué impulsó a Marija Gimbutas a atribuir diosas a las sociedades maternales del neolítico que ella contribuyó decisivamente a desenterrar. Debo recordar que esta civilización prepatriarcal se extendió desde hace 9.500 años en el tercio oriental de Europa y un fragmento de lo cercano asiático, en un área de gran tamaño. Se trató de sociedades maternales, no matriarcales durante miles de años en que no fueron atacadas, sino matrifocales, armónicas, pacíficas, agricultoras, sin jerarquías sociales, de sexualidad espontánea, con prioridad en las criaturas, sin monogamia, de amparo al conjunto, de intercambio de excedente y bienes por necesidad en toda la red, sin Estado, agrupadas en ciudades de hasta 20 mil personas construidas en los valles, sin marcas de guerra ni incendios durante al menos dos mil años. Se trató de una civilización de cuyo descubrimiento arqueológico debido a la arqueóloga lituana Marija Gimbutas hace ya cincuenta años, recién comienza a hablarse, y muy lejos nos encontramos de incluirla en las valoraciones científicas.
 Según creo, Gimbutas ha seguido para realizar su obra interpretativa de su obra arqueológica un otrora muy fuerte modelo de arte. En el modelo fenomenológico que ha seguido M.Gimbutas en su obra La civilización de la diosa, las estatuillas entendidas como obras de arte que son, ‘hacen por sí mismas’ que la divinidad esté presente. De este modo, el modelo le permite salir de la postulación meramente abstracta de la idea o presencia de diosa para hacerla ‘aparecer’. Es así que puede atribuirse que sea el pueblo o la comunidad la que logra mediante la realización de la obra de arte que la divinidad aparezca. Porque ella implica la presencia de lo que es común a un pueblo o a una comunidad.
A pesar de la atribución de una teoría del arte premoderna a las sociedades maternales, no deja de ser un esfuerzo de interpretación que olvida algunos detalles. Templos e imágenes estarían allí en las ciudades desenterradas por la ‘Revolución Arqueológica’ según parece, aunque no es definitivo que haya habido lugares específicos destinados a templos. No obstante, las estatuillas proporcionan la imagen, elemento indispensable para una interpretación. Del millar de estatuillas que pueden por sus características ser consideradas obras de arte, la imagen de la mujer como fuente de vida es el motivo dominante cuando no exclusivo.
Entre los detalles a tener en cuenta para la aplicación del criterio estético interpretativo, sea cual fuere, uno de gran importancia sin duda lo es el contexto. Aquí les propongo que hagamos un rodeo pequeño para entrar en contexto. El modelo fenomenológico fue esbozado por Hegel, quien estudió el comportamiento de los antiguos griegos respecto de los dioses y el arte. El modelo tiene también variantes conceptuales en Heidegger y en Gadamer, no obstante, se trata del modelo fenomenológico básico. Hegel había notado que los griegos habían logrado que sus poetas forjaran a sus dioses nuevos en detrimento de los dioses superados. Esta capacidad atribuida a los poetas y por extensión al ‘ser’ de la poesía, si bien toma en cuenta una situación bien documentada, no logra ni siquiera pensar por qué lo hicieron, es decir, por qué los poetas forjaban nuevas divinidades que luego ‘consumiría’ el conjunto de la comunidad. Hegel tomó estos hechos de diseño jerárquico como verdaderos y atemporales automáticamente y sobre ellos forjó a su vez una teoría estética, pero dio un paso mayor, le otorgó carácter universal. Para él, los griegos habían establecido los pasos necesarios para comprender el proceso que solucionaría todos los casos que se presentasen. Hegel había esbozado previamente una historia universal para establecer la estructura de apoyo a posteriores observaciones en diferentes campos. La historia universal de Hegel es con variantes la que aun en general aceptamos. La seguimos aceptando porque aun no hemos logrado salir de la ceguera y no nos atrevemos a evaluar la obra que le debemos a M. Gimbutas. Esto dicho al pasar queda para otro día.
Dejamos de lado un tema decisivo porque no podemos ocuparnos de él  en toda su extensa intensidad, pero no por ello desconoceremos para este propósito uno de sus legados. La RA advierte que las sociedades maternales eurasiáticas prepatriarcales de 9.500 años de antigüedad, eran armónicas, pacíficas y fundamentalmente carecían de jerarquías entre las personas. Así surge del estudio detallado de los cementerios en los que los arqueólogos no encuentran vestigios de diferencia de niveles sociales en los vestidos y los objetos.
Ahora bien, y esto qué importancia tiene. Nada. Sólo una inquietud a modo de pregunta. En una sociedad no jerárquica, cómo hace la obra de arte para que el dios mismo esté presente y de este modo sea mostrado al pueblo como su espíritu. Si las comunidades a las que hacemos referencia no tienen-no tuvieron en su desarrollo marcas de jerarquía alguna, es muy poco probable que realmente hayan estado preocupados sus artistas en elevar diosas o dioses o diosa alguna. En realidad podemos imaginar que la presencia de diosas o dioses presupone una comunidad previamente jerarquizada.
Una de las virtudes de esta teoría además de su fácil universalidad autoproclamada, lo es que implica una prueba de la existencia de dios. El procedimiento sería el siguiente: si en tanto escultor o arquitecto realizo la obra, convoco a la patencia de la divinidad a que se haga presente, ella lo hace porque mediante la obra de arte puede acceder a manifestarse en lo social, así la comunidad podrá verse a sí misma en la divinidad y la divinidad autoproclamarse como existente. Si el ser de la divinidad no pudiese manifestarse gracias al ser de la poesía implícita en la obra de arte, la comunidad no podría beneficiarse del espíritu del pueblo latente en la obra y la divinidad debería buscar otras vías para acceder a manifestar su existencia. La falacia es obvia. Presupongo la existencia de dios, le otorgo una vía de manifestación gracias a la obra humana jerarquizada, jerarquizo a los humanos entre sí gracias a la obra y les impongo una estratificación para que la comunidad se vea y se reconozca en ella como jerárquica, luego le adjudico a un humano la capacidad demiúrgica de poder generar una obra de arte tan elevada como para evitar que la diosa o el dios tenga que bajar demasiado en el momento de manifestarse. Listo. Con un simple movimiento tengo humanos semidiosas o semidioses,  comunidades que por fin ‘saben’ lo que son, y dioses de existencia presente cuando quiero evocarlos. Genial. De este modo todos felices, ya que las emociones embargarán esta relación tan necesaria y le darán el tinte cálido que necesitamos para vivir. Los dioses y las diosas cumplirán la función de amparo que fue sustraída a la responsabilidad de los humanos respecto de sí mismos, y así de este modo la cima de la jerarquía disminuirá su vacuidad y el sistema jerárquico social obtendrá sentido y universalidad temporal. Es decir, los competitivos filósofos recrean este movimiento que otrora fue encargado a los poetas, pero lo superan, le otorgan sentido, nos lo explican, y así justifican dos cosas: su propia necesariedad social y la existencia de las jerarquías entre humanos. Se trata sólo de una bella obsecuencia para congraciarse con el sistema de dominación. Estábamos tratando de comprender la filosofía de los inútiles. Sigamos. En este propósito tal vez pueda imaginarse que Hegel fuese poco leído en la Rusia de los zares, pero para adolescentes en la Lituania soviética de los años 40’s fue, dudando poco, lectura conocida.  
La tragedia debería reescribirse ante tamaña noticia de semejante presencia social. Lo que no podemos ignorar es que los poetas griegos generaron los mitos, y Homero según parece por encargo de un rey de Creta, con el objeto de borrar las huellas de lo previo. En dichas huellas se encontrarían los motivos que impulsaron a aquéllos griegos a modelar lo previo. En dichas huellas y sobre ellas, Hegel escribió simplemente ignorando al menos dos noticias: qué era lo viejo que habían ocultado los poetas griegos, y en segundo lugar, que hubo sociedades opuestas a la griega, sociedades laicas no jerárquicas. Demasiada ignorancia como para mantener indemne una teoría con pretensiones de universalidad. Y nada  menos que de allí, de ese error se tomó Marija Gimbutas para respaldar su posición mágico-religiosa. De este modo se produjo un error en cadena cuyos eslabones están lejos de emanciparse.
Resulta que la estatua de la ‘diosa’ se fragmenta ante todos los miembros de la comunidad y de esa forma la divinidad se convierte en el espíritu de la comunidad. Qué pasos habrá seguido Marija. Primero, aunque dude pensaría, tengo que presupones o aceptar que las sociedades maternales prepatriarcales construyeron templos en una manifestación similar a las patriarcales, luego, por obra de la presencia divina que logra esta arquitectura y las esculturas, la divinidad se hace presente en la comunidad. Gimbutas acaba por reunir todos los elementos que le hacían falta para publicar su interpretación gracias a Hegel, y de allí a la atribución de diosas y dioses a las sociedades laicas del neolítico, que ella misma descubrió, sólo hubo un paso.

Tal vez haya sido un excesivo culto a Hegel lo que la distrajo. Tal vez a la academia. Tal vez no. 

dfa







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sábado, 23 de mayo de 2015

YO DUDO (cuento de Matías Campos (bajo lic cc))

“Yo dudo”

 

Introducción

Corre el año 2.567. Hace ya más de tres siglos que la Iglesia Católica ha retomado el control del planeta Tierra, el que ha quedado divido en diez distritos eclesiásticos, cada uno al mando de un grupo de clérigos que se reparten entre ellos y sus discípulos el control de las tierras que dominan.
Se han abolido todos y cada uno de los sistemas democráticos que tuvieron su apogeo entre los siglos XVIII y XXII. Ya no existen congresos, ni parlamentos, ni personas que representen los intereses de un pueblo. Todos están bajo el mando de Dios, siendo la hermenéutica de su doctrina expuesta y decidida por los diez Papas que dominan el mundo.
El mundo está tranquilo. El mundo está calmo. No hay más guerras, ni derechos de propiedad, salvo –claro- los de la Iglesia, quien es la dueña de todo y todos.
Lo único que ha sobrevivido de los albores de la democracia, es el Poder Judicial, aunque sin tener muchas tareas para desempeñar, puesto que hace más de 25 años que no existen conflictos. Gracias a la nueva inquisición, ha desaparecido una de las plagas más malas para la humanidad: Los abogados. Las generaciones adultas ya son nietos de gente que desde su nacimiento leyó sólo lo que la Iglesia permitió que se lea. La gente ya no piensa, si no es de acuerdo a la Religión. Sólo existe un tribunal judicial, que curiosamente se encuentra en lo que antes se conoció como Europa, más precisamente El Vaticano, y hoy se conoce como Distrito Eclesiástico Central. Sus jueces hace ya más de un cuarto de siglo que gozan de licencia, pues los días en que se dedicaban a mandar a la hoguera a los desviados han culminado, quedando reducida sus actividades a leer y escribir doctrina.
De repente, algo surgió. En lo que antes se conocía como Latinoamérica, una persona pronunció a boca de jarro y frente a muchos testigos “Dudo sobre la existencia de Dios”. Horror. ¿Cómo osaba alguien pensar y decir tal infamia? La persona en cuestión, que según los registros se apellida Reje y de cuyo nombre sólo se conoce la inicial “L”, ya se encontraba detenida y esposada, a la espera de ser mandada a la hoguera. Había infringido el art. 2858 del Código Canónico, en cuanto castiga con la pena de muerte en hoguera a quien “piense y exponga creencias falsas acerca de Dios”
La noticia llegó rápido al Distrito central y en cuestión de una semana ya se encontraba reunido el Tribunal, dispuesto a juzgar al reo. El procedimiento es muy sencillo: el acusado presenta su descargo, y luego cada uno de los jueces vota en forma separada y la mayoría decide. Claro que la mayoría decide lo que le dicen que debe decidir, tal como sucede hace 150 años, ya que el tribunal sólo se conserva como una muestra de la existencia de una doble instancia... la terrenal y la divina.
Pero esta vez, las cosas iban a ser diferentes...

Descargo de L. Reje

Debo comenzar mi exposición, negando la posibilidad de que alguien juzgue sobre la existencia del delito que se me imputa. Es que ¿cómo una persona podría aseverar que mis creencias sobre Dios son falsas? Sería algo demasiado aventurado y, seguramente, desprovisto de razón. Al menos, de mí razón. Y si está desprovisto de mí razón, ya no tiene sentido que una razón diferente a la mía (válida sólo como tal) venga a juzgar lo normal de mis razones, pues lo “normal” será todo aquello que se adecue a “las normas” que impongan aquellos que van a decidir sobre la “normalidad” del razonamiento. Y, lo que es peor, dicho razonamiento estará compuesto de la “racionalidad” de aquel que decide cuales son las “razones” adecuadas.
Por otro lado, debo también negar la posibilidad de que se juzgue sobre la existencia misma del delito que se me imputa. En tal sentido, ¿cómo podrían llegar a existir creencias falsas? Sólo si, a su vez, existieran creencias verdaderas. Y lamento decirle a mis juzgadores, que eso no existe. Lo único que puedo asegurar que existe es lo que estoy diciendo ahora, y sólo mientras lo dije. El resto es recuerdo y, cómo tal, no es verdadero ni falso, es sólo una rememoración cuya similitud con lo acontecido dependerá de la propia subjetividad de quien lo recuerde. No hay verdades ni falsedades, solo hay existir, y mientras se está “siendo”, no puede que se “esté siendo” falso. Por lo tanto, tampoco puede “estarse siendo” verdadero.
Podría decirse que eso es lo que a mí me concierne, pero eso no es así. Lo que ustedes llaman verdadero... lamento decirles que tampoco lo es. Son solo creencias, convenciones creadas por ustedes y/o heredadas de sus antepasados, de las cuales se olvidaron que lo son. Por eso es que para ustedes están siendo verdades, que en realidad fueron creadas para determinar lo verdadero y lo falso, lo real y lo ficticio, lo bueno y lo malo, con el afán de hacer ver que existe algo “bueno o malo en sí mismo”. Un mero instrumento de dominación social. Para ustedes, para quienes existe lo falso acerca de Dios, claro está, también existe lo verdadero. Ahora bien, eso es sólo verdadero pues ustedes creen en ello, y no por que lo sea en sí mismo. Dado que yo no creo en lo que ustedes creen, no se puede hablar de verdadero ni de falso, sólo de distinto. Y como lo verdadero lo será para cada uno de acuerdo a sus creencias, debemos culminar en que todo es aparente. Por ello, bajo una apariencia siempre habrá otra apariencia. Lo único “real” en su caso será lo que para ustedes es real, y lo mismo para mí.
Ahora bien, suponiendo que a pesar de lo expuesto decidan juzgarme, y también decidan hacerlo sobre la existencia de ese inexistente delito, debo asegurarles que yo no lo cometí. Ello es así pues la conducta que se me imputa, “exponer creencias falsas”, implica que la misma debe ser realizada en el momento mismo en que se lleva a cabo, con lo que sólo podría ser castigado si se me encontrara “exponiendo creencias falsas”, lo que desde ya sería imposible pues el estar exponiendo se habría agotado en el mismo momento de la exposición, pasando a ser el recuerdo de “haber expuesto”. Dado que la norma no castiga al que “haya expuesto”, sino al que “exponga”, no puede ni podrá ser nunca aplicada a algún caso en particular.
Por último, debo referirme también al requisito de la norma “pensar”, del que tampoco puede afirmarse que exista en el caso. En efecto, dado que lo expuesto sobre Dios es sólo lenguaje, es pura metáfora. No es real. No hay lenguaje que exprese las cosas, sino que sólo intenta representarlas, fracasando incluso en esto también. Lo que el lenguaje supuestamente representa es lo que las convenciones dicen que representa. Así, afirmar que “dudo sobre la existencia de Dios” es sólo eso, y no implica que piense o haya pensado lo que se me acusa que pienso o pensé. La forma de deducir que existe una relación entre lo que se interpretó que dije, y lo que se supone que pensé cuando lo dije, es tan válida como cualquier otra que llegue a un resultado completamente distinto. Por ello, al perder rigurosidad la implicancia, debe descartársela como absoluta.
Como colofón, culmino mi exposición alegando: 1) que no hay persona que pueda juzgar sobre la comisión del delito que se me imputa; 2) que no se puede juzgar sobre la existencia misma del delito que se me imputa; 3) que, de decidirse a juzgarlo, yo no lo cometí.

Fallo del Juez Platano

Vistos:
Los autos “DISTRITO ECLESIASTICO SUDAMERICANO C/L. REJE S/HEREJIA”...
y Considerando:
Que el Distrito Eclesiástico Sudamericano acusa al Sr. L. Reje de haber infringido el art. 2858 del Código Canónico, en cuanto castiga con la pena de muerte en hoguera a quien "piense y exponga creencias falsas acerca de Dios”.
Que el acusado admite haber pronunciado las palabras “Dudo sobre la existencia de Dios”.
Que la existencia de Dios no tiene discusión en el campo de la razón humana, pues es la justificación del nacimiento de la raza, y el lugar último al que todos los creyentes accederemos al final de nuestro paso por la Tierra.
Que existe una máxima que se nos impone desde antaño, que reza “a confesión de parte, relevo de prueba”. Si el mismo acusado admite dudar la existencia de Dios, está incurriendo en una triple herejía. Triple porque la primera consistió en pensarlo, la segunda en decirlo y la tercera en repetirlo. ¿Cómo puede una persona que duda sobre la existencia del Supremo tener la desfachatez de considerarse inocente? Que Dios existe es algo que es así, y como tal, no puede ser de otro modo. No podría no ser así. Dudar sobre su existencia es asimilable a nagarla, pues Dios sólo puede existir. Es, a las claras, un pensamiento falso, propio de una persona sin iluminación. Un alumno que en vez de aceptar su falta de capacidad y reconocer que la razón impone pensar de manera adecuada, tal como lo hacemos los iluminados, escoge el camino de la mentira y pretende propagar ideas carentes de toda lógica.
Que dicha conducta debe ser aniquilada, pues el “pensar mal” es contagioso. En tal sentido es necesario mantener al resto de nuestra comunidad al resguardo de estos desviados que pretenden infectar con falsedades a nuestra ya apacible comunidad.
Que la sanción por este tipo de inconductas se impone, pero no somos los mortales quienes tenemos la capacidad de impartirla, sino que tal conducta queda reservada a Dios. Por tal motivo es que se impone la pena de muerte física, a efectos de que sea el Supremo, en su seno, el que decida cómo castigar al hereje.
Que por ello llego a la conclusión de condenar al acusado a la hoguera, a efectos de que sea Dios quien elija la forma en la que ha de pagar por sus pensamientos y dichos incorrectos.
Por lo expuesto RESUELVO: Aceptar la acusación contra el Sr. L. Reje, condenándolo a morir en la hoguera en el menor plazo que el órgano de aplicación disponga.

Fallo del Juez Hel Gel

Vistos:
Los autos “DISTRITO ECLESIASTICO SUDAMERICANO C/L. REJE S/HEREJIA”...
y Considerando:
Que el Distrito Eclesiástico Sudamericano acusa al Sr. L. Reje de haber infringido el art. 2858 del Código Canónico, en cuanto castiga con la pena de muerte en hoguera a quien "piense y exponga creencias falsas acerca de Dios”.
Que el acusado admite haber pronunciado las palabras “Dudo sobre la existencia de Dios”.
Que existen dos cuestiones a dilucidar. En primer lugar, si es posible juzgar sobre la existencia de pensamientos y creencias falsas. En segundo lugar, si las palabras del acusado deben considerarse como pensamientos y creencias falsas acerca de Dios.
En cuanto a la primera cuestión, debo decir que para que un pensamiento haya sido falso, es necesario que haya habido, a su vez, un pensamiento verdadero ya que no puede haber lo uno sin lo otro. Ello así pues el pensamiento es uno solo, dependiendo su apreciación del momento en el que vaya a ser efectuada la interpretación. Siendo un pensamiento verdadero y falso en el tiempo, la única posibilidad de sancionar el pensamiento falso sería determinar en qué momento se produce el cambio de uno a otro, y luego determinar si la conducta a juzgar fue realizada en el momento que el pensamiento había cambiado de verdadero a falso. No hace falta destacar lo difícil de dicha determinación, aunque debo reconocerla posible.
Habiendo determinado la difícil posibilidad de juzgar sobre la determinación de la falsedad o no de un pensamiento, pasaré a la segunda cuestión.
Lo expresado por el acusado fue una duda sobre la existencia de Dios. ¿Podemos considerar una duda como un pensamiento falso? Debo anticipar que me inclino por la negativa. Una duda no implica una negación absoluta de una verdad (lo que podría asimilarse a una falsedad), sino solo la no convicción sobre la certeza. Para que algo sea falso, debe ser necesariamente no verdadero. Si el acusado hubiera manifestado “Niego la existencia de dios”, hubiese caído sí en el delito de “ateísmo” sancionado por el art. 2850 del Código Canónico. Pero una negación no es lo mismo que una no afirmación. Una negación es la antítesis de una afirmación, en tanto la niega en absoluto y se opone a ella diametralmente. Una incerteza se colocaría en el medio. Puede ser tanto lo uno como lo otro, pero sin llegar a ser ninguno de los dos. Dudar está tan cerca de negar la existencia de Dios, como de afirmarla. En síntesis, ante la duda que me asiste a mí mismo respecto de la comisión del delito, considero inadecuado condenar a la hoguera al acusado.
Por lo expuesto RESUELVO: Rechazar la acusación contra el Sr. L. Reje, disponiendo su inmediata libertad.

Fallo de la Juez Sofía

Vistos:
Los autos “DISTRITO ECLESIASTICO SUDAMERICANO C/L. REJE S/HEREJIA”...
y Considerando:
Que el Distrito Eclesiástico Sudamericano acusa al Sr. L. Reje de haber infringido el art. 2858 del Código Canónico, en cuanto castiga con la pena de muerte en hoguera a quien "piense y exponga creencias falsas acerca de Dios”.
Que el acusado admite haber pronunciado las palabras “Dudo sobre la existencia de Dios”.
Que el thema decidendum es si el acusado dijo y pensó lo que la norma requiere para condenarlo. En tal sentido, puede afirmarse que lo que dijo el acusado puede no corresponderse con lo que él realmente piensa. Es más, lo que entendemos que dijo puede no corresponderse con lo que él realmente dijo. Ahí ya tenemos una dificultad para resolver.
Por otro lado, la norma utiliza la conjunción “y”, con lo que puede ser que implique que se requieran ambas conductas (pensar y exponer) en el mismo momento, o que baste que se den en momentos distintos, siempre y cuando se den las dos. ¿Cómo saber cuál de las dos interpretaciones es la adecuada? Como no se puede acudir a quien la sancionó, pues éste falleció hace más de 120 años, me veo en la obligación de aceptar ambas posibilidades.
Debo empezar por aclarar que el pensar no es una conducta, sino que es precisamente un pensamiento, como tal, imposible de ser juzgado. Sin embargo, haré el esfuerzo, en atención a que la norma me lo impone, de suponer que sea una conducta justiciable.
En cuanto a las manifestaciones, si se requirieran las dos juntas en el mismo momento, tendríamos el problema de que no podríamos determinar si en el mismo momento que el acusado expresó lo que pensaba lo estaba pensando, o si primero lo pensó y luego lo manifestó. Seguramente sería así, pues mientras hablaba pensaba en decir lo que previamente había pensado, pero no pensaba lo que ya había pensado, pues si no, no hubiese podido hablar.
Supongamos entonces que el pensamiento fuera una conducta y que la norma implicase que pueden darse en momentos distintos y que entonces fuera válido castigar a quien piensa y luego expone falsedades... surge otro nuevo problema. Siendo el lenguaje algo que no puede transmitir certezas absolutas sobre el pensamiento, pues con él se puede hablar tanto de lo que existe como de lo que no existe, tampoco podría transmitir falsedades. Sólo transmite mensajes susceptibles de ser interpretados, que tendrán tantos significados como intérpretes. El hecho de que alguien diga que interpretó que el Sr. L. Reje dijo que duda sobre la existencia de Dios, no es prueba acabada de que él haya pensado eso, pues lo que dijo pudo haber sido una mentira, con lo que si hubiera mentido al decir “dudo sobre la existencia de Dios” lo que él pudo haber estado pensando en ese momento había podido ser cualquier cosa menos aquella sobre la que estaba mintiendo. Es decir, pudo ser “no dudo”, “estoy seguro”, “creo”, “No creo”, etc. Siendo el pensamiento inaccesible, pues se puede pensar en lo que existe y en lo que no existe, no hay posibilidad de asegurar que el pensó lo que dijo ni que dijo lo que pensó.
Es por eso que decido desestimar la acusación.
Por lo expuesto RESUELVO: Rechazar la acusación contra el Sr. L. Reje, disponiendo su inmediata libertad.

Temblorosa, la secretaria del tribunal escribió: Por la votación que antecede, se decide rechazar la acusación contra el Sr. L. Reje, disponiendo su inmediata libertad. Regístrese y Archívese.

Luego del alborotado fallo absolutorio, el Sr. L. Reje, y los Jueces Hel Gel y Sofía fueron incinerados en la hoguera pública del Distrito Central, junto con todas las notas del fallo. El Juez Platano fue separado de su cargo y se lo nombró Arzobispo del sub distrito Africano. El último tribunal fue desmantelado y reducido a cenizas.

Sin embargo, en los suburbios y a escondidas, la gente empezó a hablar del caso. Tenían algo nuevo en que pensar. Gracias a Dios (si es que existe), la historia volvería a empezar.


Matías Campos
-el autor es abogado por la uba y presentó este trabajo ante el requisito de graduación-










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lunes, 13 de abril de 2015

atribuir diosas a la revolución arqueológica es falaz bajo licencia creative commons

Hace ya cincuenta años, sucedió un acontecimiento histórico en Europa. Por obra de la arqueóloga lituana Marija Gimbutas y su equipo, fue desenterrada una civilización de hasta 10 mil años de antigüedad, de signo radicalmente opuesto al modelo patriarcal de vida.
Esta civilización fue denominada ‘Vieja Europa’, y se extendió en el tercio oriental europeo y el cercano oriente, en un amplísimo territorio. Poco después, lamentablemente esta valiosísima información comenzó a recibir ataques, desfinanciaron las investigaciones, persiguieron a los científicos, distorsionaron el legado y continúan en un gran esfuerzo de censura y malversación, tal vez debido a que esta información científica validada afecta todas las áreas del saber civilizatorio patriarcal, muestra que esta no es la primera gran civilización, y señala por comparación que la actual se reduce a un sistema de dominación que ocluye el desarrollo pleno de la vida y la pone en peligro de extinción, en lo que hemos dado en llamar ‘EL FRACASO DEL PATRIARCADO’.
De esta información tenemos a disposición 30 mil estatuillas, decenas de ciudades algunas con hasta 20 mil habitantes, y sus costumbres, modo de producción agrícola, trabajo lúdico, espontaneidad sexual, amparo, prioridad en las criaturas, de intercambio y de relación, características de reproducción, expresividad artística refinada, ausencia de jerarquías, escritura incipiente, todo lo cual configura un naturalismo firme, basado en relaciones no jerárquicas de reciprocidad, armonía y paz, con excedente económico sin la formación de una superestructura estatal.
Solicitamos atender el sentido profundo de este legado porque consideramos que en él se juega el sentido de nuestro natural modo de ser, cuando no es sometido, cuando no sufre represión legal que ocluye la espontánea expresividad.
Acto seguido, indagaremos en la atribución de diosas a este legado, en lo que constituye una destructiva interpretación insistente y tendenciosa acerca de la información que revela la denominada ‘Revolución Arqueológica’, en el marco cultural de la llamada ‘Vieja Europa’.
Trabajaremos en este artículo, la posición a nuestro juicio distorsionante publicada por Anne Baring y Jules Cashford, en su libro ‘El mito de la diosa’.

Argumento Baring-Cashford:
-las estatuillas representan a una mujer,
-las estatuillas representan a todas las mujeres,
-a las estatuillas se las dotó de carácter ritual,
-están imbuidas del misterio manifiesto del nacimiento,
-imbuidas del misterio no manifiesto del nacimiento,
-las imágenes trascienden el cuerpo femenino,
-a través del nacimiento conducen al misterio de la vida misma,
a) se debe admitir su significado religioso.
-ídolos no son,
-llamarlas venus es incorrecto,
-llamarlas estatuillas es incorrecto,
b) todas las culturas acceden a la dimensión de lo sagrado,
b’) lo sagrado es  un elemento de la estructura de la conciencia de todo pueblo,
b’’) lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia de todas las épocas, 
b’’’) poseen dignidad original,
b’’’’) debemos devolverles la dignidad original,
Conclusión: es correcto llamarlas ‘diosa madre’ o ‘diosa’.-

Según la falacia-argumento Baring-Cashford, veremos ahora por qué serían sagradas ‘las estatuillas’…
-fueron dotadas de carácter ritual, están imbuidas del misterio del nacimiento, muestran el misterio de la vida, trascienden el cuerpo femenino, conducen al misterio de la vida, por tanto, son sagradas.
El sendero recorrido por las autoras atribuye de este modo lo mágico-religioso a los pueblos antiguos en general. Consideran que la vida para ellos era un misterio, que el nacimiento era un misterio porque, ellos ignoraban qué es el nacimiento, utilizaban el cuerpo femenino para aclarar ese misterio, porque el cuerpo era sólo un vehículo para fines sagrados, algo así como un culto al cuerpo como medio físico para un fin espiritual. Esta atribución genera un dualismo que difícilmente se sostiene en la información indagada.
No obstante, los pueblos de la ‘Vieja Europa’, conocían perfectamente el ‘nacimiento’, en qué consistía, las lunas, podían evitar los embarazos sin aditamentos, conocían las funciones decisivas del útero, ¿No sabían que el varón era secundario biológicamente para la concepción (vs Mendel), ¿cómo sabemos que no sabían? La palabra ‘Misterio’ en la falacia Baring-Cashford tiene también un significado religioso, utilizan deliberadamente la ambigüedad del concepto para confundir planos de indagación, le atribuyen el sentido mistérico de un acto religioso a la concepción, o bien de un acto ciego producto de algo mágico que justifique un culto. Qué pobreza.
Mediante el cerco de estas dos atribuciones excluyen una tercera, la posibilidad de que la matrística haya conocido en términos científicos el significado del nacimiento, y van directamente a la variable ‘cósmica’ del posible surgimiento de la vida o su renovación, excluyendo del tratamiento del acto reproductivo su conciente valor material concreto, social y civilizatorio.
Tengamos en cuenta que según informes científicos, habría vestigios humanos desde hace 400 mil años en Siberia, y de 600 mil en el Cántabro. Los restos que tenemos coinciden con los tiempos inmediatamente posteriores a las últimas explosiones de sistemas volcánicos en Yellowstone al menos. Tiempo suficiente para aprender algo.
Ahora bien sentados. Todo el argumento tiene una premisa oculta: que todos los pueblos antiguos del paleolítico (40 mil años según la máxima edad de las ‘diosas’ talladas) eran ignorantes o bien que ignoraban el proceso vital de reproducción. Esto postula que estuvieron 560 mil o bien 360 mil años, o en otros registros 300 mil años, mirando pasivamente. Esta posición se autojustifica la atribución de divinidades o algo superior postulado, negando simplemente que aquéllos iniciaran la búsqueda de explicaciones biológicas o bien que las tuvieran. Qué soberbia la nuestra. Esta posición es muy cómoda, simplemente postula que los pueblos antiguos ignoraban porque no eran curiosos, o bien porque no tenían los medios de indagación, o bien porque se regodeaban en la ignorancia a pesar de enormes desarrollos validados.
 Aquí se aventuran, porque postulan que los humanos no siempre fueron ávidos de conocer. Se apresuran en imaginar que todos los pueblos aquéllos estaban obsesionados con las estrellas que les alumbraban el cosmos, pero haciendo fueguitos o chucherías, porque no sabían como sí sabemos nosotros, que somos seres participantes de lo celeste porque tenemos en nuestro cuerpo al menos 92 huellas minerales que compartimos con el cosmos. Es decir, dicen que esos pueblos se volvieron hacia lo mistérico religioso, porque no podían resolver el misterio debido a su supuesta ignorancia.
Muy conveniente la ostentación cognoscente de estas autoras que supone más de lo que saben acerca de aquéllos a quienes dedican su desdén. Aquéllos pueblos podían ver las lunas de Júpiter, los anillos de Saturno, de día, a pleno sol, lo cual fue incluso testimoniado por antropólogos insospechados. Sin embargo, este modo de enfrentar el tema que poseen las autoras, se desliza hacia el sistema conceptual con el que nos enseñó a pensar el patriarcado, y las autoras cayeron, repiten el modelo, pareciera inintencionalmente.
Este esfuerzo de las autoras sólo pareciera ser un enfoque típicamente whig, basado en un posicionamiento lineal, por acumulación, evolutivo, de lo más ignorante a lo sapiente. Típico de la soberbia patriarcal que supone posicionarse en el comienzo de los saberes, con la pretensión abusiva de postular que antes que la cosmovivión patriarcal no existió nada de valor que merezca la pena. Peor aun, supone que lo previo piensa como él, con todos sus temores, sus prejuicios, sus vacilaciones de antaño, con toda su sólida soberbia actual.
El problema al que se enfrenta esta posición es que presume mucho más de lo que sabe. El objetivo oculto tal vez sea negar el naturalismo en el que se desarrolló aquélla civilización, con lo cual afectan gravemente la posición femenina en cuanto a la apropiación de su inmanencia.
La tozuda presencia de la atribución de divinidad a las estatuillas sin pruebas contundentes y ante fuerte evidencia en contra, se debe a que nuestro sistema conceptual está adocenado y actúa automáticamente a favor de lo estatuido en nuestra cultura, pero en este caso particularísimo, lo que nuestro automatismo no puede aceptar es la certeza validada científicamente por la investigación arqueológica, porque simplemente rompe el paradigma occidental de pensamiento, modelo que presume de universalidad, impuesto por el modo de vida patriarcal basado en la violencia jerárquica usurpadora y sometiente.
Lo que no soporta nuestro paradigma dominante es que la arqueología halló una civilización europea y asiática que vivió miles de años sin la promoción de jerarquía alguna en términos armónicos y pacíficos. También en Perú ha surgido una sociedad similar preincaica. No lo soporta porque este hallazgo muestra que la civilización patriarcal pastoril ha sometido la vida, ha impugnado los saberes y las prácticas eficaces, ha devastado la tierra, ha desnaturalizado los comportamientos, ha mutilado a la especie humana y ha mostrado también, que sólo se trata de un grande y vetusto artificio incapaz de promover la vida sin parodiarla mediante el concurso del Poder.
Podemos por fin, enviar a Marija Gimbutas un enorme agradecimiento y una disculpa por el desliz divinizante de su obra, así como por ahora negarles disculpas a Riane Eisler, a Anne Baring, a Jules Cashford y tantas otras mujeres que se ocupan de someter, lo sepan no, a la matrística al sistema de dominación patriarcal, mediante la negación del naturalismo omnipresente en la ‘Vieja Europa’. Tanto así, como un saludo a Casilda Rodrigañez Bustos, quien ha sabido comprender que en la denuncia de esta distorsión sacramental se juega el profundo sentido feminal de la promoción de la naturaleza espontánea y autoreguladora de la vida.

En este acto, hemos querido indagar la vida en su versión humana maternal, así como declarar nuestra firme disposición a firmar el acta de defunción del patriarcado antes de que él logre hacerlo con nosotros.  

dfa, buenos aires, 12 de abril de 2015.-

<a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/"><img alt="Licencia Creative Commons" style="border-width:0" src="https://i.creativecommons.org/l/by/4.0/88x31.png" /></a><br /><span xmlns:dct="http://purl.org/dc/terms/" property="dct:title">atribuir diosas a la revolución arqueológica es falaz</span> por <a xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#" href="daniel fernandez ahumada" property="cc:attributionName" rel="cc:attributionURL">daniel fernandez ahumada</a> se distribuye bajo una <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional</a>.





viernes, 9 de enero de 2015

la inclusión imposible (1) Inés C. Rosbaco

La inclusión imposible[1]
Inés C. Rosbaco
¿Qué puede decir la psicología sobre un tema, que por el grado de naturalización que reviste, como si éste fuera inherente a la escuela actual, se hace difícil de desmontar a la luz de una mirada crítica?
   Desde una perspectiva  estructuralista se considera que la exclusión es condición de la inclusión y viceversa, ambos conforman la estructura social. En cuyo caso este par de contrarios remitiría a un estar dentro o un estar fuera del sistema[2]. Por el contrario, otros autores lo explican como una consecuencia de la aplicación del plan político neoliberal que llevó a expulsar violentamente a un sector importante de los centros de producción, y por ende, del conjunto social al que dichos sectores adscribían, en cuyo caso el fenómeno producido es el de expulsión social. Nuestra lectura crítica respecto de las propuestas político- pedagógicas se asienta en esta última perspectiva.
En la escuela
Las propuestas inclusivas  constituyen  una falacia.
En su nombre se pretende que los docentes mantengan dentro de  la escuela a la diversidad existente en los  alumnos. No importa el grado de heterogeneidad que ésta presente. Si aprenden o deambulan ya no es lo que importa. El vaciamiento de contenidos curriculares da cuenta de ello. Hoy, la función central de  la escuela radica en ocuparse de contener a los niños/ adolescentes dentro de la institución.  Es que los marginales resultan un riesgo, un peligro para otros sectores sociales (Rosbaco, I., 2000).
Pero hay más. En los sectores medios el interés de las políticas educativas se centra en la formación de un pensamiento pragmático, de tal modo que  el niño/ adolescente sea capaz de entendérselas autónomamente en la búsqueda de la información  solicitada, guiado/ tutoreado por un docente facilitador. Lo cual reviste un grado de complejidad a analizar que excede los límites de este trabajo[3].
Inclusión/ exclusión
Este par remite a lugares no simbólicos, sino   territoriales, concretos. Los niños incluidos se encuentran dentro del establecimiento escuela y los excluidos transitan sus vidas en lo que hemos dado en llamar barrios privados (de voz y rostro), cuya principal característica es que se trata de espacios territoriales  con algunas características similares a las de sus familias, por lo cual son extensiones del espacio familiar[4], que si antes oficiaban como espacios transicionales entre familia y escuela, son muchos los chicos que hoy quedan atrapados en esos espacios, sin la posibilidad de avizorar salidas posibles, tal como les ocurre a su familia. El vínculo que establecen los jóvenes entre sí es el aglutinamiento, regulado  por reglas y códigos que ellos mismos crean (Rosbaco, I., 2012).
Este fenómeno hay que destacarlo por la  lejanía que guardan respecto de la esfera pública, donde las disputas de poder/ de clase, requieren de la apropiación de normas, códigos, valores, etc., de lo público.
 Cuando los niños/ adolescentes son privados de la oportunidad de apropiarse de las herramientas que la escuela es capaz de proveer-como institución privilegiada del espacio público- se les obtura la posibilidad de complejizar su psiquismo. De por sí esto es potencialmente generador de violencia (Rosbaco, I., 2009).
La diversidad
El mandato político- educativo de “brindar las mismas posibilidades a todos” se orienta, en nombre de la equidad, al trabajo con la   diversidad.
La diversidad  comprende las diferencias culturales, étnicas, sociales (relativas a sectores/ clases sociales), discapacitados de toda índole, etc.  Todos los diferentes entrarían en esta categoría.
En su nombre se les brindan las mismas posibilidades, los mismos recursos. Podríamos ejemplificarlo  del siguiente modo: imaginemos que se les brinda a unos  niños/ adolescentes los recursos necesarios (pistas adecuadas) para una carrera pedestre de competición.  Bajo la consigna de “brindar las mismas oportunidades a todos”, se  tolera la diversidad de los competidores. Bajo estos principios no sería  necesario tener presente  si hay niños con dos piernas, con una o media pierna ¡basta de diagnósticos estigmatizantes!  La oferta se les brindó a todos por igual,  si no las aprovechan, problema de ellos. O de los docentes, que se vuelven ineficaces ante tanta desigualdad.  
 Al escribir este ejemplo    intentamos poner de relieve algo del orden del absurdo que destaca el trabajo con la diversidad, ya que ésta produce  el borramiento de  las diferencias singulares.
Las propuestas  educativas, al servicio del mercado  producen la tachadura  del sujeto, víctima de las políticas de la  tolerencia  que prevalecen en  el tratamiento de la diversidad.
Es casi redundar en la obviedad del fracaso escolar pensar en un niño cuyos padres ya no tienen qué donarle porque el mundo de lo simbólico que deberían  transmitir ya lo han perdido ¡llevan tantos años fuera del sistema productivo y no se nace con potencialidades de transmisión de la novela familiar ni del legado cultural, que cabe preguntarse por las condiciones subjetivas de los adultos significativos del niño/ adolescente ¿qué pueden donar a sus hijos –cuarta generación de familias desocupadas- si los elementos simbólicos los suministra la esfera pública, donde tiene lugar el mundo del trabajo?
¿Construcción de funciones cognitivas o potencialidades?
Nosotros adherimos al pensamiento de P. Aulagnier (1979), para quien en el acto de amamantamiento, el infans no sólo  se alimenta de leche, sino que con ésta toma, cada vez,  un sorbo de mundo”. Los contenidos de ese “sorbo”   incluyen las funciones necesarias para el aprendizaje, inherentes a la función materna. Con estos materiales, más que una aptitud, se construye  una disposición hacia el conocimiento (Schlemenson, S. 1997).
La preferencia de las  áreas del conocimiento depende, no de potencialidades que se le suponen al niño,  sino de factores históricos- subjetivos del sujeto,   ligados a los procesos de libidinización[5]  con que éste inviste la realidad; inclusive, en los procesos de simbolización sería erróneo pensarlos por fuera de la adjudicación de sentidos y significados que cada  sujeto otorga a la realidad.  
Sin embargo, el tratamiento de la diversidad se lo considera posible porque se le supone al niño ciertas potencialidades ¿universales?, en vez de la compleja trama de construcción de disposiciones que sintéticamente esbozamos.
Sostiene S. Bleichmar (2007) que  “El único potencial que tiene el niño al nacer es el de volverse humano”.
Conjeturar potencialidades o capacidades, haciendo caso omiso de las historias socio- culturales del sujeto nos remite a la vieja  concepción innatista/ambientalista.
Presumir   potencialidades implica que los niños sean  creativos, autónomos, capaces de discernir antes de adquirir el pensamiento abstracto.[6] Con lo cual sería totalmente viable el éxito escolar en niños que provienen de la pobreza extrema o aquéllos pertenecientes a culturales diferentes.
Diversidad y desmentida
El  tratamiento de la diversidad en el aula  se asienta en un mecanismo psíquico tan primario como destructivo para la integridad del  psiquismo,  denominado renegación o desmentida.
Se trata de un mecanismo que utiliza el Yo cuando los montos de  angustia  que le suscita algún elemento de la realidad impide inscribirlo, so riesgo de sentirse amenazado en su integridad psíquica, produciendo el rechazo/ repudio de ese elemento de la  realidad.
El sujeto actúa como si lo rechazado no existiera, lo que no quiere decir que esto  no actúe sobre el psiquismo con consecuencias graves.
Este mecanismo renegatorio en el ámbito de lo social se encuentra con frecuencia en los discursos oficiales (por ej.: los  ciudadanos escuchan afirmar  al oficialismo determinados   valores de la canasta familiar  en un lapso X que arroja el  INDEC, cuando los precios que ven en el supermercado los contradicen ampliamente; otro ej.: los discursos políticos que sostienen que en defensa de la paz, es necesario “salvar”  a otros países con guerras genocidas).  
Estamos viviendo en una época en que los sectores hegemónicos acuden a este mecanismo con suma frecuencia, renegando en sus discursos de la realidad  social.  Lo cual produce efectos  altamente nocivos para la subjetividad.
Inclusión, Diversidad y Desmentida
Si las políticas de inclusión contemplan la diversidad en el aula en nombre de la búsqueda de la equidad, su implementación necesariamente conlleva mecanismos de desmentida de las diferencias singulares.
Brindar las mismas posibilidades a todos por igual es  renegar de las singularidades.  Con  el discurso de la tolerancia, los niños/ adolescentes son despojados de la función de amparo. Se piensa una escuela y se proponen docentes que no cubren bajo el manto protector de la cultura a sus alumnos, se les niega el conocimiento científico, dando por sentado que los alumnos poseen las operatorias necesarias para construirlos con la guía del docente (facilitador).
El amparo supone un niño desprotegido, al que hay que insertar en la cultura para que advenga como sujeto. Muy por el contrario, si el niño posee las potencialidades mencionadas supra, ya no es un niño desprotegido, sino que posee recursos suficientes para operar sobre la realidad según  el grado de autonomía que posea, dependiendo ésta de la edad (hay una vuelta a las etapas cronológicas que contempla la psicología evolutiva tradicional, caracterizada por la ahistoricidad, ausencia de conflictos, descontextualizada de las realidades socio- históricas- culturales, cuyas categorías son universales).
Por el contrario,  para el Psicoanálisis la  función del referente- adulto de la cultura que caracteriza al maestro es el pilar de la complejización del pensamiento, cuyos cimientos se construyen en el seno familiar, pero no son  suficientes. Las bases del pensamiento crítico requieren de una escuela con docentes  que amparen. Este proceso tiene lugar  en la esfera de lo público, lo que produce una inflexión en el pensamiento que los niños han construido en el seno familiar.
El maestro facilitador cumplirá con la función de guía/ tutor según la condición social de sus alumnos. Para los niños de sectores medios debe generar las condiciones para que el  niño pueda buscar el conocimiento solicitado;  en los sectores más pobres, el excedente social, la tarea es la de contenerlos en el aula y en talleres recreativos,  complementándose su función con los dispositivos de seguridad que se han instalados en nuestra sociedad, ya que estos niños/ adolescentes,  privados de sus derechos más elementales, han reaccionado ante el maltrato  e indiferencia social, con actos rabiosos,  violentos,  atentatorios de la seguridad pública.[7]
Luchar en defensa de los derechos de los niños/ adolescentes no es posible sin la defensa de una escuela que privilegie la alfabetización , que no consiste solamente en el aprendizaje de la lectura y escritura, sino en la posibilidad de que algún día no muy lejano nuestros niños/ adolescentes sean capaces de leer el mundo, su mundo, para así poder transformarlo.

Referencias bibliográficas
Aulagnier, P. (1979). La violencia de la interpretación. Bs As. Amorrortu.
Bleichmar, S. ( 2005). La Subjetividad en Riesgo. Buenos Aires. Editorial Topía.
Brenner, M. A. (octubre de 2014). “Para una crítica de la escuela inclusiva”. En: entrevista on-line: “Desde La Peluca de Sarmiento conversamos con el docente y pedagogo Miguel Andrés Brenner para que nos cuente su opinión respecto al tema.” Quilmes.
Bordieu, P y Passeron (1996). La reproducción. Primera edición en español 1979, Barcelona, Editorial Laia, S.A.
_________ (2009). Constitución psíquica y marginarización. En: Revista de Cs de la Educación de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Rosario. Ed Laborde.
Schlemenson, S. (1996). El aprendizaje: un encuentro de sentidos. Bs As. Paidós.




[1] Inclusión: Meter algo dentro de otra cosa (Real Academia Española).
[2] Se recomienda la lectura del trabajo  de Miguel Andrés Brenner al respecto, titulado “PARA UNA CRÍTICA DE LA ESCUELA INCLUSIVA”(El texto pertenece a una entrevista on-line: “Desde La Peluca de Sarmiento conversamos con el docente y pedagogo Miguel Andrés Brenner para que nos cuente su opinión respecto al tema.” Quilmes, octubre, 2014).
[3] Andrés Oppenheimer, autor del texto "La innovación será uno de los pilares del progreso" (2014), en un reportaje que le realizaron en un programa televisivo (TN, 20 de octubre de 2014), comentó que en California y otros estados ya se está implementando una nueva escuela, que consiste en que los alumnos estudian en sus casa y van a la escuela a realizar las tareas con la guía del maestro facilitador.
[4] Utilizamos el término terceridad para aludir a la función paterna que se caracteriza por impartir la Ley entre lo permitido y prohibido en el seno de la familia, incluye la transmisión del legado cultural y familiar, insertos en una estructura de parentesco. Reservamos el término alteridad para designar el orden simbólico de la esfera pública, que  regula las relaciones entre sujetos en función de leyes. Las relaciones sociales entre sujetos cobran la característica de agrupamiento, contrapuesto al aglutinamiento. Mientras la segunda tensiona a cada sujeto al descentramiento de sí mismo como sujeto social, la primera   promueve regresiones que llevan a la indiscriminación. En el primer caso se impone una lectura socio- histórica- cultural que arroja como producto y es productor a su vez, de un  ordenamiento social determinado. Es el organizador de las relaciones entre sujetos por excelencia, promueve el pensamiento crítico cuya condición primera lo constituyen las lógicas de discriminación/ diferenciación. En el segundo caso, el aglutinamiento remite a los individuos a movimientos regresivos que conducen al reino de las sensaciones primarias  por las cuales, como dice Pommier,  se divide al mundo entre el gusto y el disgusto, el olor, el color, etc.,   Todo esto nos lleva a preguntarnos por los objetivos de las políticas educativas que “se bajan” a las escuelas con  propuestas relacionadas a lo sensorio- sensible, que en los últimos tiempos su insistencia ha ido creciendo en los cursos obligatorios impartidos por el Gobierno de turno.
[5] La libidinización es  el aspecto amoroso de la carga pulsional.
[6] Sobre estas potencialidades  se asienta la Ley Integral de Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes (Ley 26061) y todos los discursos posmodernos. Cabe aclarar que  el discernimiento es una operatoria inteligente que reviste un grado de  complejidad tal que necesita del pensamiento abstracto.  Se asienta sobre la operatoria de discriminación/ diferenciación del  Otro Social y de los otros semejantes.
[7] No trabajaremos en este escrito las nefastas consecuencias en niños/ adolescentes que quedan literalmente  a la intemperie con estas propuestas posmodernas, funcionales a los requerimientos del mercado. El excedente sobrante, como decía anteriormente, queda replegado en sus barrios con cada vez menos chances  de  llegar a la adultez ¿quién ha escrito, dicho o pensado sobre el infanticidio actual a las que tales políticas educativas condenan a los niños/ adolescentes? Lo existente sobre este tema se reduce a cifras estadísticas, no a análisis del sufrimiento  del sujeto que contiene la imposibilidad de construir proyectos de vida. No consideramos que esta problemática tenga como única causa el alejamiento de la escuela, pero es un factor de riesgo que no podemos soslayar en las condiciones socio- históricas que viven y padecen los marginarizados del sistema.